Salmos 2
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean en vano?
2Se rebelan los reyes del mundo y los príncipes conspiran juntos contra el Señor y contra su Ungido:
3¡Rompamos sus ataduras, sacudámonos sus riendas!
4El Soberano se ríe desde el cielo, el Señor se burla de ellos.
5Después les habla con ira y con su furor los espanta:
6Yo mismo he ungido a mi rey en Sión, mi monte santo.
7–Voy a proclamar el decreto del Señor: Él me ha dicho: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
8Pídemelo y te daré las naciones en herencia, en propiedad los confines del mundo.
9Los triturarás con cetro de hierro, los desmenuzarán como piezas de loza.
10Y ahora, reyes, sean prudentes; aprendan, gobernantes de la tierra:
11Sirvan al Señor con temor, temblando ríndanle homenaje,
12no sea que pierdan el camino, si llega a encenderse su ira. ¡Felices los que se refugian en él!