Sabiduría 10
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Ella fue quien protegió al primer formado, padre del mundo, único creado, y lo liberó de su pecado,
2y le dio el poder de dominarlo todo.
3Se apartó de ella el criminal lleno de ira, y su furia fratricida le acarreó la ruina.
4Por su culpa vino el diluvio a la tierra, y otra vez la salvó la Sabiduría, guiando al justo en un simple tablón.
5Cuando los pueblos, unidos en la maldad, fueron confundidos ella se fijó en el justo y lo preservó irreprochable ante Dios, manteniéndolo entero sin ablandarse ante su hijo.
6Cuando la aniquilación de los impíos, ella puso a salvo al justo, escapado del fuego llovido sobre las cinco ciudades;
7testimonio de aquella maldad, aún está el desierto humeante, los árboles frutales de cosechas prematuras y la estatua de sal que se levanta, monumento a un alma que no creyó.
8Por haberse apartado de la Sabiduría, tuvieron la desgracia de no conocer el bien, y además dejaron a la historia un recuerdo de su insensatez, para que su mal paso no quedara oculto.
9La Sabiduría en cambio, sacó de apuros a sus servidores.
10Al justo que escapaba de la ira de su hermano lo condujo por sendas llanas, le mostró el reino de Dios y le dio a conocer las cosas santas; dio éxito a sus tareas e hizo fecundos sus trabajos;
11lo protegió contra la codicia de los explotadores y lo enriqueció;
12lo defendió de sus enemigos y lo puso a salvo de sus ataques, le dio la victoria en la dura batalla, para que supiera que la piedad es más fuerte que nada.
13No abandonó al justo vendido, sino que lo libró del pecado;
14bajó con él al calabozo y no lo dejó en la prisión, hasta entregarle el cetro real y poder sobre sus opresores; demostró la falsedad de sus calumniadores y le concedió gloria eterna.
15Al pueblo santo, a la raza irreprochable, lo libró de la nación opresora;
16entró en el alma del servidor de Dios, que hizo frente a reyes temibles con sus prodigios y señales.
17Dio a los santos la recompensa de sus trabajos y los condujo por un camino maravilloso; fue para ellos sombra durante el día y resplandor de astros por la noche.
18Los hizo atravesar el Mar Rojo y los guió a través de aguas caudalosas;
19sumergió a sus enemigos, y luego los sacó a flote de lo profundo del Abismo.
20Por eso los justos despojaron a los impíos y cantaron, Señor, un himno a tu santo Nombre, celebrando a coro tu brazo victorioso;
21porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los niños.
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