Miqueas 1
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Palabra del Señor que recibió Miqueas, el de Moréset, durante los reinados de Yotán, Acaz y Ezequías de Judá. Visión sobre Samaría y Jerusalén.
2Escuchen, pueblos todos; pongan atención, tierra y los que la pueblan: que el Señor sea testigo contra ustedes, el Señor en su santo templo.
3Miren al Señor que sale de su morada y desciende y camina sobre las alturas de la tierra.
4Bajo él se derriten los montes y los valles se resquebrajan, como cera junto al fuego, como agua que se derrama por una cuesta.
5Todo por el delito de Jacob, por los pecados de Israel. ¿Cuál es el delito de Jacob?, ¿no es Samaría? ¿Cuál es el santuario pagano de Judá?, ¿no es Jerusalén?
6Pues reduciré Samaría a un campo de ruinas, una tierra para plantar viñedos, arrastraré al valle sus piedras y desnudaré sus cimientos.
7Todos sus ídolos serán triturados y sus ofrendas quemadas, arrasaré todas sus imágenes; las reunió como precio de prostitución, otra vez serán precio de prostitución.
8Por eso gimo y me lamento, camino descalzo y desnudo, hago duelo como aúllan los chacales y gimo como los avestruces.
9Insanable es la herida que ha sufrido Judá, llegó hasta la capital de mi pueblo, hasta Jerusalén.
10No lo cuenten en Gat, no lloren en El Llanto, en Bet-Apar revuélquense en el lodo,
11la población de Sapir se aparta desnuda y avergonzada, la población de Sanan no sale, hay duelo en Bet-Esel, porque les quitan su apoyo,
12muy enferma está la población de Marot, porque el Señor arroja la desgracia sobre Jerusalén, la capital;
13enganchen al carro los caballos, población de Laquis –allí comenzó el pecado de Sión, allí se encontraban los delitos de Israel–;
14despídanse de Moraste Gat, Bet-Aczib ha defraudado a los reyes de Israel,
15te enviaré un heredero, población de Maresa; la tropa de Israel se refugia en Adulán.
16Rápate, aféitate, por tus hijos adorados, hazte una calva ancha como la de un águila, porque te los han desterrado.