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Mateo 4

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Entonces Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser tentado por el Diablo.

2Hizo un ayuno de cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre.

3Se acercó el Tentador y le dijo: –Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

4Él contestó: –Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

5Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó en la parte más alta del templo

6y le dijo: –Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles sobre ti; te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece en la piedra.

7Jesús respondió: –También está escrito: No pondrás a prueba al Señor, tu Dios.

8De nuevo se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo en su esplendor,

9y le dijo: –Todo esto te lo daré si te postras para adorarme.

10Entonces Jesús le replicó: –¡Aléjate, Satanás! Que está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él sólo darás culto.

11De inmediato lo dejó el Diablo y unos ángeles vinieron a servirle.

12Al saber que Juan había sido arrestado, Jesús se retiró a Galilea,

13salió de Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí.

14Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías:

15Territorio de Zabulón y territorio de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos.

16El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz intensa, a los que habitaban en sombras de muerte les amaneció la luz.

17Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: –¡Arrepiéntanse que está cerca el reino de los cielos!

18Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos –Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano–que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores.

19Les dice: –Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.

20De inmediato dejaron las redes y le siguieron.

21Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos –Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano–en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó,

22y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

23Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias.

24Su fama se difundió por toda Siria, de modo que le traían todos los que padecían diversas enfermedades o sufrían achaques: endemoniados, lunáticos, paralíticos y él los sanaba.

25Le seguía una gran multitud de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

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