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Mateo 12

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1En cierta ocasión, Jesús atravesaba unos campos de trigo en día sábado. Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas.

2Los fariseos le dijeron: –Mira, tus discípulos están haciendo en sábado una cosa prohibida.

3Él les respondió: –¿No han leído lo que hizo David y sus compañeros cuando estaban hambrientos?

4Entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes.

5¿No han leído en la ley que, en el templo y en sábado, los sacerdotes quebrantan el reposo sin incurrir en culpa?

6Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien mayor que el templo.

7Si comprendieran lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.

8Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado.

9Se dirigió a otro lugar y entró en su sinagoga.

10Había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Le preguntaron, con intención de acusarlo, si era lícito sanar en sábado.

11Él respondió: –Supongamos que uno de ustedes tiene una oveja y un sábado se le cae en un pozo: ¿no la agarraría y la sacaría?

12Ahora bien, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, está permitido en sábado hacer el bien.

13Entonces dijo al hombre: –Extiende la mano. Él la extendió y se le quedó tan sana como la otra.

14Los fariseos salieron y deliberaron cómo acabar con él.

15Pero Jesús se dio cuenta y se fue de allí. Le seguían muchos; sanaba a todos

16y les pedía encarecidamente que no lo divulgaran.

17Así se cumplió lo que anunció el profeta Isaías:

18Miren a mi siervo, a mi elegido, a quien prefiero. Sobre él pondré mi Espíritu para que anuncie la justicia a las naciones.

19No gritará, no discutirá, no voceará por las calles.

20No quebrará la caña débil, no apagará la vela vacilante, hasta que haga triunfar la justicia.

21Y en su nombre esperarán las naciones.

22Entonces le llevaron un endemoniado ciego y mudo. Él lo sanó, de modo que recobró la vista y el habla.

23La multitud asombrada comentaba: –¿No será éste el Hijo de David?

24Pero los fariseos al oírlo dijeron: –Éste expulsa demonios con el poder de Belcebú, jefe de los demonios.

25Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: –Un reino dividido internamente va a la ruina; una ciudad o casa dividida internamente no se mantiene en pie.

26Si Satanás expulsa a Satanás, ¿cómo se mantendrá su reino?

27Si yo expulso demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso ellos los juzgarán.

28Pero si yo expulso los demonios con el Espíritu de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios.

29¿Puede alguien acaso entrar en casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas si primero no lo ata? Sólo así podrá saquear la casa.

30El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama.

31Por eso les digo que cualquier pecado o blasfemia se les puede perdonar a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no tiene perdón.

32A quien diga algo contra el Hijo del Hombre se le puede perdonar; a quien lo diga contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en el presente ni en el futuro.

33Planten un árbol bueno y tendrán un fruto bueno; planten un árbol enfermo y tendrán un fruto dañado. Pues por el fruto conocerán al árbol.

34¡Raza de víboras! ¿Cómo podrán decir palabras buenas si son malos? De la abundancia del corazón habla la boca.

35El hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro de bondad; el hombre malo saca cosas malas de su tesoro de maldad.

36Les digo que el día del juicio los hombres deberán dar cuenta de cualquier palabra inconsiderada que hayan dicho.

37Porque por tus palabras te absolverán y por tus palabras serás condenado.

38Entonces algunos letrados y fariseos le dijeron: –Maestro, queremos verte hacer alguna señal.

39Él les contestó: –Una generación malvada y adúltera reclama una señal, y no se le concederá más señal que la señal del profeta Jonás.

40Como estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en las entrañas de la tierra, tres días y tres noches.

41Durante el juicio se alzarán los habitantes de Nínive contra esta generación y la condenarán porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás.

42La reina del sur se alzará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.

43Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, recorre lugares áridos buscando descanso, y no lo encuentra.

44Entonces dice: Me vuelvo a la casa de donde salí. Al volver, la encuentra deshabitada, barrida y arreglada.

45Entonces va, se asocia a otros siete espíritus peores que él, y se meten a habitar allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el comienzo. Así le sucederá a esta generación malvada.

46Todavía estaba hablando a la multitud, cuando se presentaron su madre y sus hermanos, que estaban afuera, deseosos de hablar con él.

47[Uno le dijo: –Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo.]

48Él contestó al que se lo decía: –¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?

49Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: –¡Ahí están mi madre y mis hermanos!

50Cualquiera que haga la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

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