Levítico 8
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1El Señor habló a Moisés:
2–Toma a Aarón y a sus hijos, los vestidos, el aceite de la unción, el novillo del sacrificio expiatorio, los dos carneros y la canasta de panes ázimos,
3y convoca a toda la asamblea a la entrada de la tienda del encuentro.
4Moisés cumplió el mandato del Señor, y la asamblea se congregó a la entrada de la tienda del encuentro.
5Moisés dijo a la asamblea: –Esto es lo que manda hacer el Señor.
6Después hizo acercarse a Aarón y a sus hijos y los hizo bañarse.
7Le vistió la túnica y le ciñó la faja, le puso el manto y encima le colocó el efod, sujetándolo con el cinturón.
8Le impuso el pectoral con los urim y tumim.
9Le puso un turbante en la cabeza, y en el lado frontal del mismo le impuso la flor de oro, la diadema santa, como el Señor se lo había mandado.
10Moisés, tomando después el aceite de la unción, ungió la morada y cuanto en ella había. Y los consagró.
11Salpicó con el aceite siete veces sobre el altar y ungió el altar con todos sus utensilios, la fuente y su base, para consagrarlos.
12Luego derramó aceite sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para consagrarlo.
13Después Moisés hizo acercarse a los hijos de Aarón, les vistió la túnica, les ciñó la faja y les puso sobre la cabeza los turbantes, como el Señor se lo había ordenado.
14Hizo traer el novillo del sacrificio expiatorio. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza de la víctima.
15Moisés la degolló, y tomando sangre untó con el dedo los salientes del altar por todos los lados: así purificó el altar. Derramó la sangre al pie del altar, y así lo consagró para obtener allí el perdón de los pecados.
16Tomó toda la grasa que envuelve las vísceras, el lóbulo del hígado, los dos riñones con su grasa y lo dejó quemarse sobre el altar.
17El resto del novillo, la piel, carne e intestinos, lo quemó fuera del campamento, como el Señor se lo había ordenado.
18Hizo traer el carnero del holocausto. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza de la víctima.
19Moisés lo degolló y roció con la sangre el altar por todos los lados.
20Cortó en pedazos el carnero y dejó quemarse la cabeza, los trozos y la grasa.
21Lavó vísceras y patas y dejó quemarse todo el carnero sobre el altar, como el Señor se lo había ordenado. Fue un holocausto: ofrenda de aroma que aplaca al Señor.
22Hizo traer el segundo carnero, el de la consagración. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza de la víctima.
23Moisés la degolló, y tomando sangre, untó con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y los pulgares de su mano y pie derechos.
24Hizo acercarse a los hijos de Aarón y untó con sangre los lóbulos de sus orejas derechas y los pulgares de sus manos y pies derechos, y roció con la sangre el altar por todos sus lados.
25Tomó la grasa y la cola, toda la grasa que envuelve las vísceras, el lóbulo del hígado, los dos riñones con su grasa y la pierna derecha.
26Del canasto de los panes ázimos, puesto en presencia del Señor, tomó una torta ázima, una torta de pan amasada con aceite y una galleta, y las colocó sobre la grasa y la pierna derecha.
27Puso todo ello en manos de Aarón y sus hijos, y éste lo agitó ritualmente en presencia del Señor.
28Luego Moisés lo recibió de sus manos y lo dejó quemarse sobre el altar del holocausto. Fue un sacrificio de consagración: ofrenda de aroma que aplaca al Señor.
29Después tomó el pecho y lo agitó ritualmente en presencia del Señor. Era la ración del carnero de consagración que le pertenecía a Moisés, como se lo había ordenado el Señor.
30Moisés tomó el aceite de la unción y sangre del altar y salpicó sobre Aarón y sus vestidos, sobre los hijos de Aarón y sus vestidos, y así los consagró.
31Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: –Hagan cocer la carne a la entrada de la tienda del encuentro y allí la comerán con el pan que hay en el canasto del sacrificio de consagración; así se me ordenó: Lo comerán Aarón y sus hijos.
32Las sobras de carne y pan las quemarán.
33Durante siete días no saldrán por la puerta de la tienda del encuentro, hasta que concluya el tiempo de su consagración. Porque su consagración ha de durar siete días.
34El Señor ha mandado que se haga todo tal como se ha hecho hoy para obtener el perdón de los pecados.
35Permanecerán siete días y siete noches a la entrada de la tienda del encuentro y respetarán las prohibiciones del Señor. Así no morirán. Así se me ha ordenado.
36Y Aarón y sus hijos cumplieron todo lo que el Señor había mandado por medio de Moisés.