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Judit 14

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Entonces Judit les habló: –Escuchen, hermanos. Tomen esta cabeza y cuélguenla en las almenas de la muralla.

2Y cuando comience a clarear y salga el sol sobre la tierra, empuñará cada cual sus armas y saldrán de la ciudad todos los soldados. Pongan al frente un jefe, como si fueran a bajar a la llanura hasta los puestos de avanzada de los asirios, pero no bajen.

3Ellos tomarán las armas e irán al campamento a despertar a los generales del ejército asirio: todos irán corriendo a la tienda de Holofernes, y no lo encontrarán. Entonces les entrará el pánico y huirán ante ustedes.

4Ustedes, y cuantos viven en territorio israelita, los perseguirán para destrozarlos en la retirada.

5Pero antes tráiganme a Ajior, el amonita, para que vea y reconozca al que se burlaba de los israelitas y nos lo mandó para que lo matáramos.

6Fueron a casa de Ozías a buscar a Ajior. Cuando llegó y vio la cabeza de Holofernes en la mano de un hombre de la asamblea, se desmayó cayendo de frente.

7Cuando lo levantaron, se echó a los pies de Judit, y postrado ante ella, dijo: –Te bendecirán en todas las tiendas de Judá, y todos los pueblos que escuchen tu fama temblarán.

8Ahora cuéntame lo que has hecho estos días. En medio de la gente, Judit contó lo que había hecho, desde el día en que marchó hasta aquel momento.

9Cuando acabó, todos dieron vivas, llenando la ciudad de gritos de júbilo.

10Ajior, viendo cuanto había hecho el Dios de Israel, creyó plenamente en él, se circuncidó y fue admitido en la casa de Israel definitivamente.

11Cuando despuntó el día, colgaron de la muralla la cabeza de Holofernes. Los hombres empuñaron las armas y salieron por escuadrones hacia los accesos de la ciudad.

12Por su parte, los asirios, al verlos, lo notificaron a sus jefes, y éstos a los generales, comandantes y toda la oficialidad.

13Cuando llegaron a la tienda de Holofernes, dijeron al mayordomo: –Despierta a nuestro jefe, que esos esclavos se han atrevido a bajar para atacarnos; quieren que los destrocemos por completo.

14Bagoas entró y golpeó el tapiz de la tienda, suponiendo que Holofernes dormía con Judit.

15Como no respondía nadie, apartó las cortinas, entró en la alcoba y se lo encontró muerto, tirado a la entrada; le habían arrancado la cabeza.

16Bagoas pegó un grito, y rasgándose las vestiduras, se echó a llorar, sollozando y aullando.

17Luego fue a la tienda donde se alojaba Judit, y al no encontrarla, se lanzó sobre la tropa, gritando:

18–¡Los esclavos nos han traicionado! Una sola mujer hebrea ha deshonrado a la casa del rey Nabucodonosor. ¡Ahí está Holofernes, tirado en el suelo y descabezado!

19Al oírlo, los oficiales asirios se rasgaron los mantos, completamente perturbados. Sus gritos y alaridos resonaron por todo el campamento.

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