Job 7
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1La vida del hombre en la tierra es como un servicio militar, sus días son los de un jornalero:
2como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, espera el salario.
3Mi herencia son meses vacíos, me han sido asignadas noches de sufrimiento.
4Al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré?; se hace larga la noche y me canso de dar vueltas hasta el alba;
5tengo el cuerpo cubierto de gusanos y costras, la piel se me rompe y me supura.
6Mis días corren más que la lanzadera del telar y se consumen sin esperanza.
7Recuerda que mi vida es un soplo y que mis ojos no verán más la dicha.
8No me verás, ojo del que mira, cuando me mires tú, ya no estaré.
9Como la nube pasa y se deshace, el que baja a la tumba ya no sube;
10no retorna a su casa ni vuelve a contemplarlo su morada.
11Por eso no frenaré mi lengua, hablará mi espíritu angustiado, se quejará mi alma entristecida.
12¿Soy el Océano o el Dragón para que así me vigiles?
13Cuando pienso que el lecho me aliviará y la cama compartirá mis quejidos,
14entonces me espantas con sueños y me aterrorizas con pesadillas.
15Preferiría morir asfixiado, la muerte, antes que vivir con este cuerpo.
16No he de vivir para siempre: déjame, que mis días son un soplo.
17¿Qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él,
18para que lo visites por la mañana y lo examines a cada momento?
19¿Hasta cuándo seguirás vigilándome sin dejarme ni siquiera tragar saliva?
20Si he pecado, ¿qué te he hecho? Centinela del hombre, ¿por qué me has tomado como blanco y me he convertido en carga para mí?
21¿Por qué no me perdonas mi delito y alejas mi culpa? Si muy pronto me acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.