Job 24
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1¿Por qué el Todopoderoso no señala plazos para que sus amigos puedan presenciar sus intervenciones?
2Los malvados mueven los linderos, roban rebaños y los apacientan;
3se llevan el asno del huérfano y toman como garantía el buey de la viuda,
4Los pobres tienen que apartarse del camino y los miserables tienen que esconderse.
5Como burros salvajes del desierto salen los pobres a su tarea, madrugan para conseguir algo, y del desierto sacan alimento para sus pequeños;
6cosechan en campo ajeno y rebuscan en el huerto del rico;
7pasan la noche desnudos, sin ropa con que taparse del frío,
8los empapa el aguacero de los montes y, a falta de refugio, se pegan a las rocas.
9Los malvados arrancan del pecho al huérfano y dan como garantía al niño del pobre.
10Andan desnudos por falta de ropa; cargan el trigo y pasan hambre;
11exprimen aceite en el molino, pisan la uva en el lagar, y pasan sed.
12En la ciudad gimen los moribundos y piden socorro los heridos, y Dios no hace caso de su súplica.
13Otros se rebelan contra la luz, no conocen sus caminos ni se acostumbran a sus sendas:
14al alba se levanta el asesino para matar al pobre y al indigente; de noche ronda el ladrón a oscuras penetra en las casas;
15el adúltero espera la noche diciéndose: Nadie me verá, y se cubre la cara.
16Durante el día se encierran, no quieren nada con la luz;
17la mañana es oscura para ellos, acostumbrados a los miedos de las tinieblas.
18Se desliza ligero sobre el agua, sus bienes están malditos, y ya no va a trabajar a su viña.
19Como el calor y la sequía roban el agua a las nieves, así el Abismo se lleva al pecador;
20lo olvida su propia madre, lo saborean los gusanos, se acaba su memoria y se tala como un árbol la maldad.
21Porque maltrataba a la estéril sin hijos y no socorría a la viuda.
22Aunque el poderoso prolongue su vigor y se mantenga en pie, no tiene segura la vida.
23Dios lo dejaba vivir confiado, pero sus ojos observaban sus caminos.
24Se encumbró por un instante, y ya no existe; se doblaron y se marchitaron como plantas, y los cortaron como espigas.
25Si no es así, que alguien me desmienta y reduzca a nada mis palabras.