Job 22
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2¿Puede un hombre ser útil a Dios?, ¿puede un sabio serle útil?
3¿Qué saca el Todopoderoso de que tú seas justo o qué gana si tu conducta es honrada?
4¿Acaso te reprocha el que seas religioso o te lleva a juicio por ello?
5¿No será más bien porque es grande tu maldad y por tus innumerables culpas?
6Exigías sin razón bienes en garantía a tu hermano, arrancabas el vestido al desnudo,
7no dabas agua al sediento y negabas el pan al hambriento.
8Como hombre poderoso, dueño del país, privilegiado habitante de él,
9despedías a las viudas con las manos vacías y quebrabas los brazos de los huérfanos.
10Por eso te cercan lazos, te espantan terrores repentinos
11o tinieblas que no te dejan ver y te sumergen aguas desbordadas.
12Dios es la cumbre del cielo, ¡y mira que están altas las estrellas!
13Tú dices: ¿Qué sabe Dios?, ¿puede distinguir a través de los nubarrones?;
14las nubes lo tapan y no lo dejan ver y él se pasea por los límites del cielo.
15¿Quieres tú seguir la vieja ruta que han seguido los malvados?
16Ellos murieron muy pronto como arrebatados por un río crecido.
17Decían a Dios: Apártate de nosotros, ¿qué puede hacernos el Todopoderoso?
18Él les había llenado la casa de bienes y los malvados planeaban sin contar con él.
19Los justos ven esto y se alegran, los inocentes se burlan de ellos:
20¡Se han acabado sus posesiones, el fuego ha devorado su opulencia!
21Reconcíliate y ten paz con él y recibirás bienes;
22acepta la enseñanza de su boca y guarda sus palabras en tu corazón.
23Si te conviertes al Todopoderoso, te restablecerá. Aleja de tu tienda la injusticia,
24arroja al polvo tu oro y tu metal de Ofir entre las piedras del arroyo,
25y el Todopoderoso será tu oro y tu plata a montones;
26él será tu delicia y alzarás hacia él el rostro;
27cuando le supliques, te escuchará, y tú cumplirás tus promesas;
28lo que tú decidas se hará, y brillará la luz en tus caminos.
29Porque él humilla a los arrogantes y salva a los que se humillan.
30Él librará al inocente y tú te librarás por la pureza de tus manos.