Jeremías 10
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Israelitas, escuchen esta palabra que el Señor les dirige:
2Dice el Señor: No imiten la conducta de los paganos, no se asusten de las señales del cielo que asustan a los paganos.
3Los ritos de esos pueblos son falsos: cortan un leño en el bosque, lo trabaja el escultor con el formón,
4lo adorna con oro y plata, lo sujeta con clavos y martillo, para que no se mueva.
5Son espantapájaros de melonar, que no hablan; hay que transportarlos, porque no andan; no les tengan miedo, que no pueden hacer ni mal ni bien.
6No hay como tú, Señor; tú eres grande, grande es tu fama y tu poder,
7¿quién no te temerá? Tú lo mereces, Rey de las naciones; entre todos sus sabios y reyes, ¿quién hay como tú?
8Sin distinción son necios e insensatos, nada puede enseñarles un ídolo de madera.
9De Tarsis importan plata laminada, oro de Ofir, lo trabajan el orfebre y el fundidor, lo revisten de terciopelo rojo y violeta; pura obra de artesanos.
10En cambio, el Señor es Dios verdadero, Dios vivo y Rey de los siglos: bajo su cólera tiembla la tierra, las naciones no soportan su ira.
11Por eso les dirán: Dioses que no hicieron cielo y tierra desaparezcan de la tierra y bajo el cielo.
12Él hizo la tierra con su poder, asentó el universo con su maestría, desplegó el cielo con su habilidad.
13Cuando su voz truena retumban las aguas del cielo, hace subir las nubes desde el horizonte, con los rayos desata la lluvia y saca los vientos de sus depósitos.
14El hombre con su saber se embrutece, el orfebre con su ídolo fracasa: son imágenes falsas, sin aliento,
15están vacías y no sirven para nada; el día de rendir cuenta perecerán.
16No es así la porción de Jacob, sino que lo hizo todo: Israel es la tribu de su propiedad y su Nombre es Señor Todopoderoso.
17Recoge tu equipaje y sal del país, población asediada,
18porque así dice el Señor: Esta vez lanzaré con honda a los habitantes del país, los estrujaré hasta exprimirlos.
19¡Ay de mí, qué desgracia, mi herida es insanable! Yo que decía: Es una dolencia, me aguantaré.
20Mi tienda está deshecha, las cuerdas arrancadas, se me han ido los hijos y no queda ninguno, no hay quien levante mi tienda y sujete las lonas.
21Los pastores están embrutecidos, no consultan al Señor, por eso no obran con acierto, y los rebaños se desperdigan.
22Escuchen un mensaje: Ya llega con gran estruendo del país del norte, para convertir los poblados de Judá en desolación, en guarida de chacales.
23Ya lo sé, Señor, que el hombre no es dueño de sus caminos, que nadie puede establecer su propio curso.
24Corrígenos, Señor, pero con medida, no nos hagas desaparecer con tu cólera;
25descarga tu ira sobre las naciones que no te reconocen, sobre las tribus que no invocan tu Nombre, porque han devorado y consumido a Jacob y han destruido sus pastos.