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Isaías 62

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa la aurora de su justicia y su salvación brille como antorcha.

2Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria; te pondrán un nombre nuevo impuesto por la boca del Señor.

3Serás corona espléndida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.

4Ya no te llamarán la Abandonada ni a tu tierra la Devastada, a ti te llamarán mi Preferida y a tu tierra la Desposada, porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá esposo.

5Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el esposo con su esposa la encontrará tu Dios contigo.

6Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas: nunca callan, ni de día ni de noche, los que invocan al Señor no se den descanso;

7no le den descanso hasta que la establezca, hasta que haga de Jerusalén la admiración de la tierra.

8El Señor lo ha jurado por su diestra y por su brazo poderoso: ya no entregará tu trigo para que se lo coman tus enemigos; ya no se beberán extranjeros tu vino, por el que tú trabajaste.

9Los que lo cosechan lo comerán y alabarán al Señor; los que lo vendimian lo beberán en mis atrios sagrados.

10Pasen, pasen por las puertas, abran camino al pueblo; nivelen, nivelen el sendero, límpienlo de piedras, levanten un estandarte para los pueblos.

11El Señor envía un mensaje hasta el confín de la tierra: Digan a la ciudad de Sión: Mira a tu Salvador, que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede;

12los llamarán Pueblo Santo, redimidos del Señor, a ti te llamarán la Buscada, Ciudad no abandonada.

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