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Isaías 55

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1¡Atención, sedientos!, vengan por agua, también los que no tienen dinero: vengan, compren trigo, coman sin pagar, vino y leche gratis.

2¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta?, ¿y el salario en lo que no deja satisfecho? Escúchenme atentos, y comerán bien, se deleitarán con platos sustanciosos.

3Presten atención y vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes alianza perpetua, la promesa que aseguré a David:

4a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones;

5tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti: por el Señor, tu Dios; por el Santo de Israel, que te honra.

6Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cerca;

7que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.

8Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–.

9Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los suyos y mis planes de sus planes.

10Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer,

11así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.

12Saldrán con alegría, los llevarán seguros: montes y colinas romperán a cantar ante ustedes y aplaudirán los árboles silvestres.

13En vez de espinos, crecerá el ciprés; en vez de ortigas, el arrayán: serán el renombre del Señor y monumento perpetuo, indestructible.

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