Isaías 46
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Se encorva Bel, se desploma Nebo; cargan sus imágenes sobre bestias y animales de carga, y las estatuas que les cargan en andas son una carga abrumadora;
2a una se encorvan y se desploman: incapaces de librar al que los lleva, ellos mismos marchan al destierro.
3Escúchenme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, con quien he cargado desde que nacieron, a quien he llevado desde que salieron de las entrañas:
4hasta que envejezcan yo seré el mismo, hasta las canas yo los sostendré; yo lo he hecho, yo los seguiré llevando, yo los sostendré y los libraré.
5¿A quién me compararán, me igualarán o me asemejarán? ¿Quién se me puede comparar?
6Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza; asalarian un orfebre que con ello fabrique un dios, se postran y lo adoran.
7Se lo cargan a hombros, lo transportan; donde lo ponen, allí se queda; no se mueve de su sitio. Por mucho que le griten, no responde, no los salva del peligro.
8Recuerden esto y medítenlo: reflexionen, rebeldes,
9recordando el pasado predicho. Yo soy Dios, y no hay otro; no hay otro dios como yo.
10De antemano yo anuncio el futuro; por adelantado, lo que aún no ha sucedido. Digo: Mi designio se cumplirá, mi voluntad la realizo.
11Llamo al buitre de oriente, de tierra lejana al hombre de mi designio.
12Escúchenme, los valientes, que se quedan lejos de la victoria:
13Yo acerco mi victoria, no está lejos; mi salvación no tardará; traeré la salvación a Sión y mi honor a Israel.