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Isaías 39

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1En aquel tiempo, Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y regalos al rey Ezequías cuando se enteró de que se había restablecido de su enfermedad.

2Ezequías se alegró y enseñó a los mensajeros su tesoro: la plata y el oro, los perfumes y ungüentos, toda la vajilla y cuanto había en sus depósitos. No quedó nada en su palacio y en sus dominios que Ezequías no les enseñase.

3Pero el profeta Isaías se presentó al rey Ezequías y le dijo: –¿Qué ha dicho esa gente y de dónde vienen a visitarte? Ezequías contestó: –De una tierra lejana han venido a visitarme: de Babilonia.

4Isaías preguntó: –¿Qué han visto en tu casa? Ezequías contestó: –Han visto toda mi casa; no he dejado de enseñarles nada de mis tesoros.

5Isaías le replicó: –Escucha la Palabra del Señor Todopoderoso:

6Mira: llegarán días en que todo lo que hay en tu casa, cuanto atesoraron tus abuelos hasta hoy, se lo llevarán a Babilonia. No quedará nada, dice el Señor.

7Y a los hijos que de ti salieron, que tú engendraste, se los llevarán a Babilonia para que sirvan como palaciegos del rey.

8Ezequías contestó: –Es favorable la Palabra del Señor que has pronunciado. Porque se decía: Mientras yo viva habrá paz y seguridad.

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