Isaías 30
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1¡Ay de los hijos rebeldes! –oráculo del Señor–, que hacen planes sin contar conmigo, que firman pactos sin contar con mi profeta, añadiendo pecados a pecados;
2que bajan a Egipto sin consultar mi oráculo buscando la protección del faraón y refugiarse a la sombra de Egipto;
3la protección del faraón los hará fracasar y el refugio a la sombra de Egipto los defraudará.
4Cuando estén sus jefes en Soán y lleguen sus embajadores a Janés,
5todos se sentirán defraudados por un pueblo inútil que no puede auxiliar ni servir, si no es de fracaso y decepción.
6Oráculo contra la Bestia del Sur: Por tierra hostil y siniestra, de leones y leonas rugientes, de víboras y dragones alados, llevan sus riquezas a lomo de asno y sus tesoros a giba de camello,
7a un pueblo inútil, cuyo auxilio es vano y nulo; por eso lo llamo así: Fiera que ruge y no hace nada.
8Ahora ve y escríbelo en una tablilla, grábalo en bronce, que sirva en el futuro de testimonio perpetuo:
9Es un pueblo rebelde, hijos renegados, hijos que no obedecen la ley del Señor;
10que dicen a los videntes: No tengan visiones, y a los profetas: No profeticen sinceramente; dígannos cosas agradables, profetícennos ilusiones;
11apártense del camino, retírense de la senda, dejen de ponernos delante al Santo de Israel.
12Por eso, así dice el Santo de Israel: Ya que rechazan este mensaje, y confían en la opresión y en la perversidad, y se apoyan en ellas,
13por eso esa culpa será para ustedes como grieta que baja en una alta muralla, y la arquea, hasta que de repente, de golpe, se desploma;
14como vasija de loza rota, hecha añicos sin piedad, hasta no quedar entre sus añicos ni un trozo con que sacar brasas del rescoldo, con que sacar agua del pozo.
15Así decía el Señor, el Santo de Israel: La salvación de ustedes está en convertirse y tener calma, su fuerza consiste en confiar y estar tranquilos. Pero no quisieron
16y dijeron: –No. Huiremos a caballo. –Está bien, tendrán que huir. –Correremos a galope. –Más correrán los que los persigan.
17Huirán mil ante la amenaza de uno, huirán ante la amenaza de cinco, hasta quedar como un poste en la cumbre de un monte, como señal sobre una colina.
18Pero el Señor espera para apiadarse de ustedes, aguanta para tenerles compasión porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que esperan en él.
19Vecinos de Sión, habitantes de Jerusalén, no tendrán que llorar, porque se apiadará al oír tu gemido; apenas te oiga, te responderá.
20Aunque el Señor les dé el agua tasada y el pan medido, ya no se esconderá tu Maestro, con tus ojos verás a tu Maestro;
21si se desvían a derecha o izquierda, tus oídos oirán una llamada a la espalda: Éste es el camino, caminen por él.
22Tendrás por impuros tus ídolos recubiertos de plata y tus estatuas revestidas de oro: las arrojarás como inmundicia, las tratarás como basura.
23Te dará lluvia para la semilla que siembres en el campo, el grano de la cosecha del campo será rico y sustancioso; aquel día tus ganados pastarán en anchas praderas;
24los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, aventado con pala y horquilla.
25En todo monte elevado, en toda colina alta, habrá acequias y cauces de agua, el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
26La luz de la luna será como la del sol, la luz del sol será siete veces más intensa, cuando el Señor vende la fractura a su pueblo y le sane la herida que le causó.
27Miren: el Señor en persona viene de lejos, arde su cólera con espesa humareda; sus labios están llenos de furor, su lengua es fuego abrasador,
28su aliento es río desbordado que alcanza hasta el cuello: para zarandear a los pueblos con zaranda de exterminio, para poner freno de extravío a la quijada de las naciones.
29Ustedes entonarán un cántico, como en noche sagrada de fiesta: se alegrará el corazón al compás de la flauta, mientras van al monte del Señor, a la Roca de Israel.
30El Señor hará oír la majestad de su voz, mostrará su brazo que descarga con ira furiosa y rayos abrasadores, con tormenta y aguacero y granizo.
31A la voz del Señor se acobardará Asiria, a golpes de palo;
32y cada golpe de la vara de castigo que el Señor descargue sobre ella, lo acompañarán con tamboriles y cítaras y danzas guerreras.
33Que está preparada hace tiempo en Tofet, está dispuesta, ancha y profunda, una hoguera con leña abundante: y el soplo del Señor, como torrente de azufre, le prenderá fuego.