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Isaías 23

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Oráculo contra Tiro: Lloren, naves de Tarsis, porque está destruido su puerto. Al volver de Chipre lo descubrieron.

2Enmudezcan, habitantes de la costa, mercaderes de Sidón, que cruzan el mar

3y envían viajantes por el océano. Sacaba su ganancia del grano de Sijor, de las cosechas del Nilo; llegaste a ser emporio internacional.

4Avergüénzate, Sidón, que habla el mar, la fortaleza marina: No me he retorcido ni he dado a luz, no he criado muchachos ni sacado adelante muchachas.

5Cuando los egipcios se enteren, se retorcerán por las noticias de Tiro.

6Vuelvan a Tarsis, lloren, habitantes de la costa.

7¿Es ésta su ciudad divertida, de origen remoto, cuyos pies la llevaban a colonias lejanas?

8¿Quién decretó tal cosa contra Tiro, la que regalaba coronas, cuyos comerciantes eran príncipes y sus mercaderes grandes de la tierra?

9El Señor Todopoderoso decretó abatir el orgullo de los príncipes y humillar a los grandes de la tierra.

10Vuelve a tu tierra, ciudad de Tarsis, que el puerto no existe ya.

11El Señor extendió la mano sobre el mar, hizo estremecerse los reinos; y mandó destruir el puerto de Canaán.

12Dijo: No volverás a divertirte, doncella violentada, capital de Sidón; levántate y cruza hasta Chipre, que tampoco allí tendrás reposo.

13Mira el país de los caldeos: erigieron torres y devastaron sus palacios, lo entregaron a las fieras, lo redujeron a escombros.

14Lloren, naves de Tarsis, porque está destruido su puerto.

15Aquel día, Tiro quedará olvidada setenta años que es la duración de la vida de un rey, y al cabo de setenta años aplicarán a Tiro la copla de la prostituta:

16Toma la cítara, recorre la ciudad, prostituta olvidada, toca buena música, canta muchas coplas, a ver si se acuerdan de ti.

17Al cabo de los setenta años, el Señor se ocupará de Tiro, y ella volverá a su antiguo comercio, fornicando con todos los reinos de la superficie del mundo.

18Pero las ganancias de su comercio serán consagradas al Señor, no serán almacenadas ni atesoradas. Sus ganancias serán para los que habitan ante el Señor, para que coman y se sacien y se vistan con esplendor.

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