Ezequiel 35
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Me dirigió la palabra el Señor:
2–Hijo de hombre, ponte de cara al monte Seír y profetiza así contra él:
3Esto dice el Señor: Aquí estoy contra ti, monte Seír, extenderé mi mano contra ti para hacerte desierto desolado.
4Convertiré en escombros tus ciudades, quedarás desolado y sabrás que yo soy el Señor.
5Porque, movido por un rencor antiguo, entregaste a los israelitas a la espada el día del desastre, el día del castigo final;
6por eso, ¡juro por mi vida! –oráculo del Señor– que en sangre te convertiré y la sangre te perseguirá. ¿Aborreces la sangre?, pues la sangre te perseguirá.
7Convertiré el monte Seír en desierto desolado y extirparé de él al que va y al que viene.
8Llenaré de apuñalados tus montes y tus valles y todos los cauces de tus ríos; allí yacerán los muertos a espada.
9Te convertiré en eterna desolación, tus ciudades no serán habitadas, y sabrán que yo soy el Señor.
10Por haber dicho: Las dos naciones serán mías, y me apoderaré de los dos países –y el Señor estaba allí–;
11por eso, ¡juro por mi vida! –oráculo del Señor– que te trataré con la misma ira y con la misma rabia con que tú los trataste, movida de odio, y haré que me conozcas, cuando te juzgue.
12Y sabrás que yo, el Señor, escuché los insultos que decías a los montes de Israel: Están desiertos: nos los han dado para que los devoremos.
13Se envalentonaron contra mí con sus palabras desafiantes y fueron irrespetuosos contra mí con su palabrería –y yo lo estaba oyendo–.
14Esto dice el Señor: Con gozo de toda la tierra te convertiré en desolación.
15Lo mismo que te alegraste al quedar desolada la herencia de la casa de Israel, así haré contigo: quedará desolado el monte Seír y todo el territorio de Edom, y sabrán que yo soy el Señor.