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Ezequiel 20

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1El año séptimo, el día décimo del quinto mes, vinieron algunos ancianos de Israel a consultar al Señor y se sentaron frente a mí.

2Entonces me dirigió la palabra el Señor:

3–Hijo de hombre, habla así a los ancianos de Israel: Esto dice el Señor: ¿Vienen a consultarme? ¡Por mi vida! Juro que no me dejaré consultar por ustedes –oráculo del Señor–.

4¡Júzgalos tú, júzgalos tú, Hijo de hombre! Dales a conocer las prácticas idolátricas de sus padres,

5diciéndoles: Esto dice el Señor: Cuando elegí a Israel, juré con la mano en alto a la descendencia de la casa de Jacob; cuando me manifesté a ellos en Egipto les dije con la mano en alto: Yo soy el Señor, su Dios.

6Aquel día les juré con la mano en alto sacarlos de Egipto y llevarlos a una tierra que yo mismo les había explorado: manaba leche y miel, era la perla de las naciones.

7Y les dije: Arrojen sus detestables dioses que atraen sus miradas y no se contaminen con los ídolos de Egipto. Yo soy el Señor, su Dios.

8Pero se rebelaron contra mí y no quisieron obedecerme; ninguno arrojó los detestables dioses que atraían sus miradas ni se deshizo de los ídolos de Egipto. Entonces pensé derramar mi cólera sobre ellos para agotar en ellos mi ira en territorio egipcio.

9Pero actué por respeto a mi Nombre, para que no fuera profanado ante los paganos con los que vivían, y en cuya presencia me manifesté a ellos para sacarlos de Egipto.

10Los saqué de Egipto y los llevé al desierto.

11Les di mis preceptos y les enseñé mis mandamientos, que dan la vida al que los cumple.

12Les di también mis sábados como señal recíproca, para que se supiera que yo soy el Señor que los santifico.

13Pero se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto: no caminaron según mis preceptos, rechazaron mis mandamientos, que dan la vida al que los cumple, y profanaron gravemente mis sábados. Entonces pensé derramar mi cólera sobre ellos, en el desierto, para exterminarlos.

14Pero actué por respeto a mi Nombre, para que no fuera profanado ante los paganos, en cuya presencia los había sacado.

15No obstante, juré en el desierto, con la mano en alto, no llevarlos a la tierra que les había asignado, que manaba leche y miel y era la perla de las naciones,

16por haber rechazado mis mandamientos, por no haber caminado según mis preceptos, por haber profanado mis sábados, porque se les iba el corazón tras sus ídolos.

17Pero compadecido de ellos, no los aniquilé ni acabé con ellos en el desierto.

18A sus hijos les dije en el desierto: No caminen según los preceptos de sus padres, ni guarden sus mandamientos, ni se contaminen con sus ídolos.

19Yo soy el Señor, su Dios: caminen según mis preceptos, guarden mis mandamientos y cúmplanlos;

20santifiquen mis sábados: serán señal recíproca para que se sepa que soy el Señor, su Dios.

21Pero sus hijos se rebelaron contra mí: no caminaron según mis preceptos, ni guardaron ni cumplieron mis mandamientos, que dan la vida al que los cumple, y profanaron mis sábados. Entonces pensé derramar mi cólera sobre ellos para agotar en ellos mi ira en el desierto.

22Pero retraje mi mano y actué por respeto a mi Nombre para que no fuera profanado ante los paganos, en cuya presencia los había sacado.

23Con todo, juré en el desierto, con la mano en alto, dispersarlos por las naciones y esparcirlos por los países,

24por no haber cumplido mis mandamientos, por haber rechazado mis preceptos y haber profanado mis sábados, por haberse entregado a los ídolos de sus padres.

25¿Acaso les di yo preceptos no buenos, mandamientos que no les darían la vida?

26¿Los contaminé con las ofrendas que hacían sacrificando en el fuego a sus hijos primogénitos? ¿Los horroricé para que así supieran que yo soy el Señor?

27Por tanto, Hijo de hombre, habla así a la casa de Israel: Esto dice el Señor: Sus padres encima me ofendieron cometiendo esta traición:

28Cuando los introduje en la tierra que con la mano en alto había jurado darles, al ver una colina alta, al ver un árbol frondoso, allí hacían sus sacrificios, allí depositaban su irritante ofrenda, allí ponían sus oblaciones de aroma que aplaca, allí vertían sus libaciones.

29Entonces les pregunté: ¿Qué hay en ese lugar alto que frecuentan? Y se quedó con el nombre de lugar alto hasta el día de hoy.

30Por tanto, dile a la casa de Israel: Esto dice el Señor: Se contaminan igual que sus padres, se prostituyen con sus ídolos,

31ofrecen a sus hijos pasándolos por el fuego, se siguen contaminando con sus ídolos, ¿y voy a dejarme consultar por ustedes, casa de Israel? ¡Por mi vida! –oráculo del Señor–, juro que no me dejaré consultar.

32Jamás se realizarán los planes que están pensando: Seremos como los demás pueblos, como las razas de otros países, que adoran al leño y a la piedra.

33¡Por mi vida! –oráculo del Señor–, juro que con mano poderosa, con brazo extendido, con cólera incontenible, reinaré sobre ustedes

34y los sacaré de los países y los reuniré de entre las naciones por las que están dispersos, con mano poderosa, con brazo extendido, con cólera incontenible.

35Y los llevaré al desierto de los pueblos para pleitear allí con ustedes cara a cara.

36Igual que pleiteé con sus padres en el desierto de Egipto, así pleitearé con ustedes –oráculo del Señor–.

37Los haré pasar bajo el cayado y los haré entrar uno a uno por el aro de la alianza,

38y excluiré a los rebeldes que se sublevan contra mí; los sacaré del país de su destierro, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y sabrán que yo soy el Señor.

39A ustedes, casa de Israel, esto les dice el Señor: Cada uno que vaya a servir a sus ídolos si no quiere obedecerme, pero que no siga profanando mi santo Nombre con sus ofrendas idolátricas.

40Porque en mi santo monte, en el más alto monte de Israel –oráculo del Señor–, allí en la tierra, me servirá la casa de Israel toda entera. Allí los aceptaré, allí les pediré sus tributos, sus primicias y sus dones sagrados.

41Como aroma que aplaca los aceptaré cuando los saque de los países y los reúna de entre las naciones en las que están dispersos y muestre en ustedes mi santidad a la vista de los paganos.

42Y sabrán que yo soy el Señor cuando los lleve a la tierra de Israel, al país que con la mano en alto juré dar a sus padres.

43Allí, cuando se acuerden de su conducta y de las malas obras con que se contaminaron sentirán asco de ustedes mismos por las maldades que cometieron.

44Y sabrán que yo soy el Señor cuando los trate como exige mi Nombre, no según su mala conducta y sus obras perversas, casa de Israel –oráculo del Señor–.

45Me dirigió la palabra el Señor:

46–Hijo de hombre, ponte mirando al sur, vaticina al mediodía, profetiza así al bosque austral:

47¡Bosque austral, escucha la Palabra del Señor! Esto dice el Señor: Voy a prenderte un fuego que devore tus árboles verdes, tus árboles secos. No se apagará la ardiente llamarada que abrasará todos los terrenos, desde el sur hasta el norte.

48Y verá todo mortal que yo, el Señor, lo encendí, y no se apagará.

49Yo entonces repliqué: –¡Ay, Señor! Van diciendo de mí: Es un charlatán.

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