Eclesiástico (Sirácide) 32
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Si te toca presidir un banquete, no presumas, sé como los demás;
2ocúpate de ellos antes de sentarte, mira qué necesitan antes de ocupar tu puesto; así te alegrarás con la concurrencia y te darán la corona de la cortesía.
3Tú, anciano, habla cuando te corresponda, pero refrena tu talento y no interrumpas el canto,
4en el momento de brindar no sueltes un discurso, y aunque no haya música, no exhibas tu sabiduría.
5Joya de azabache en collar de oro es el canto en medio del banquete,
6sello de esmeralda engarzado en oro es la música entre la delicia del vino.
7Tú, joven, habla si es indispensable; y no más de dos y tres veces, si te lo piden;
8resume tus palabras, di mucho en poco espacio, sé como quien sabe y se calla.
9Con los ancianos no discutas, con los que mandan no insistas.
10Antes del granizo brilla el relámpago, antes de la modestia, la simpatía.
11A la hora de despedirte no te entretengas, saluda al huésped y vuelve a casa;
12allí podrás entretenerte respetando a Dios y sin cometer faltas;
13da gracias por todo a tu Creador, que te ha colmado de bienes.
14El que consulta a Dios, recibirá su enseñanza; el que madruga por él, obtendrá respuesta.
15El que estudia la ley llegará a dominarla, pero el hipócrita se enredará en ella.
16El que teme al Señor aprenderá a juzgar, sus buenas acciones brillarán como luz.
17El hombre perverso rechaza la corrección y acomoda la ley a su conveniencia;
18el hombre prudente no esconde la sabiduría, mientras que el insolente no guarda la lengua; el sabio no acepta soborno, el arrogante no acepta el mandato.
19No hagas nada sin aconsejarte, y una vez hecho no te arrepentirás.
20No sigas camino peligroso y no tropieces dos veces en una piedra;
21no te animes por camino de salteadores y guárdate las espaldas.
22En todas tus obras vigílate,
23el que así obra guarda el mandato.
24El que guarda la ley se guarda a sí mismo, el que confía en el Señor no queda defraudado.
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