Eclesiástico (Sirácide) 15
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Quien respeta al Señor obrará así, observando la ley alcanzará la sabiduría.
2Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como la esposa de la juventud;
3lo alimentará con el pan de la inteligencia y le dará a beber agua de sabiduría;
4apoyado en ella no vacilará y confiado en ella no fracasará;
5lo elevará sobre sus compañeros para que abra la boca en la asamblea;
6alcanzará gozo y alegría, y recibirá en herencia un nombre perdurable.
7No la alcanzan los hombres falsos ni la verán los arrogantes,
8se queda lejos de los orgullosos y los embusteros no se acuerdan de ella;
9el malvado ni la alaba, porque Dios no se la otorga;
10la boca del sabio pronuncia su elogio y el que la posee la enseña.
11No digas: Mi pecado viene de Dios, porque él no hace lo que odia;
12no digas: Él me hizo extraviar, porque no necesita de hombres pecadores;
13el Señor aborrece la maldad y la blasfemia, los que lo respetan no caen en ellas.
14El Señor creó al hombre al principio y lo entregó el poder de elegir;
15si quieres, guardarás sus mandatos, porque es prudencia cumplir su voluntad;
16ante ti están puestos fuego y agua: elige lo que quieras;
17delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja.
18Es inmensa la sabiduría del Señor, su poder es grande y todo lo ve;
19los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; 20 a nadie mandó pecar ni enseñó mentiras a los embusteros; no deja sin castigo a los mentirosos ni se apiada del que practica el fraude.