Deuteronomio 23
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1»No se admite en la asamblea del Señor a quien tenga los testículos machacados o haya sido castrado.
2»No se admite en la asamblea del Señor ningún bastardo; no se lo admite en la asamblea del Señor hasta la décima generación.
3»No se admiten en la asamblea del Señor amonitas ni moabitas; no se admiten en la asamblea del Señor ni aun en la décima generación.
4Porque no te salieron al encuentro con pan y agua cuando ibas de camino al salir de Egipto, y porque alquilaron a Balaán, hijo de Beor, de Petor, en Mesopotamia para que pronunciara una maldición contra ustedes.
5Pero el Señor, tu Dios, no hizo caso a Balaán, el Señor, tu Dios, cambió la maldición en bendición, porque el Señor, tu Dios, te amaba.
6No busques su paz ni su amistad mientras vivas.
7»No consideres abominables a los edomitas, que son hermanos tuyos. »No consideres abominables a los egipcios, porque fuiste emigrante en su tierra,
8sus descendientes en la tercera generación serán admitidos en la asamblea del Señor.
9»Cuando estés acampado frente al enemigo, guárdate de toda clase de maldad.
10Si uno de los tuyos queda impuro por haber tenido un derrame durante el sueño, saldrá fuera del campamento y no volverá;
11al atardecer, se bañará, y al ponerse el sol volverá al campamento.
12»Tendrás un lugar fuera del campamento para tus necesidades
13y llevarás en tu equipo una estaca. Cuando salgas a hacer tus necesidades, harás con ella un hoyo y al final taparás los excrementos.
14Porque el Señor, tu Dios, anda por el campamento para darte la victoria y entregarte el enemigo; tu campamento ha de estar santo, para que el Señor no vea nada vergonzoso y no se aparte de ti.
15»Si un esclavo se escapa y se refugia en tu casa, no lo entregues a su amo;
16se quedará contigo, entre los tuyos, en el lugar que elija en una de tus ciudades, donde mejor le parezca, y no lo explotes.
17»Ningún hombre ni ninguna mujer israelita deberá consagrarse a la prostitución practicada en cultos paganos.
18No llevarás a la casa del Señor, en cumplimiento de una promesa, la paga de una prostituta ni el salario de un prostituto, porque los dos son abominables para el Señor, tu Dios.
19»No cargues intereses a tu hermano: ni sobre el dinero, ni sobre alimentos, ni sobre cualquier préstamo.
20Podrás cargar intereses a los extraños, pero no a tu hermano, para que el Señor, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas, en la tierra adonde vas para tomarla en posesión.
21»Si ofreces un voto al Señor, tu Dios, no demores su cumplimiento, porque el Señor, tu Dios, te lo reclamará y cargarás con un pecado.
22Si te abstienes de hacer votos, no pecas.
23Pero lo que profieran tus labios has de cumplirlo, ya que es un voto al Señor, tu Dios, lo que espontáneamente hayas prometido.
24»Si entras en la viña de tu prójimo, come hasta hartarte; pero no metas nada en tu canasta.
25Si pasas por los sembradíos de tu prójimo, podrás recoger espigas con la mano; pero no metas la hoz en la mies de tu prójimo.