Deuteronomio 10
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1En aquella ocasión me dijo el Señor: Talla dos tablas de piedra, como las primeras, súbemelas a la montaña y construye un arca de madera;
2voy a escribir sobre esas tablas los mandamientos escritos en las primeras tablas, que has estrellado, para que las deposites en el arca.
3Hice un arca de madera de acacia, tallé dos tablas de piedra como las primeras y subí al monte con las dos tablas.
4Él escribió en las tablas la misma escritura de antes, los diez mandamientos que les había dado el Señor en la montaña, desde el fuego, el día de la asamblea, y me las entregó.
5Yo bajé de la montaña y coloqué las dos tablas en el arca que tenía preparada, y allí quedaron, como me había mandado el Señor.
6Los israelitas se dirigieron de los Pozos de los anaquitas a Moserot. Allí murió Aarón y allí lo enterraron. Su hijo Eleazar le sucedió en el sacerdocio.
7De allí se dirigieron a Gudgoda, y de allí a Yotbatá, región de torrentes.
8En aquella ocasión el Señor apartó a la tribu de Leví para que llevara el arca de la alianza del Señor, para que estuviera a disposición del Señor y lo sirviera y para que bendijera en su nombre, y así lo hacen todavía hoy.
9Por eso el levita no recibe parte en la herencia de sus hermanos, sino que el Señor es su herencia, como le dijo el Señor, tu Dios.
10Yo permanecí en la montaña cuarenta días y cuarenta noches, como la vez anterior, y también aquella vez me escuchó el Señor.
11No quiso destruirlos, sino que me dijo: Levántate y prepárate a partir al frente del pueblo. Que vayan y tomen posesión de la tierra que les daré, como prometí a sus padres.
12»Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que respetes al Señor, tu Dios; que sigas todos sus caminos y lo ames; que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma;
13que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien.
14»Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo; la tierra y todo cuanto la habita;
15con todo, sólo de sus padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia los escogió a ustedes entre todos los pueblos, como sucede hoy.
16»Por eso circunciden sus corazones, no persistan en su obstinación;
17que el Señor, su Dios, es Dios de dioses y Señor de señores; Dios grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno,
18hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al emigrante, dándole pan y vestido.
19»Amarán al emigrante, porque ustedes fueron emigrantes en Egipto.
20»Al Señor, tu Dios, respetarás y a él sólo servirás, te unirás a él, en su Nombre jurarás.
21Él será tu alabanza, él será tu Dios, porque él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto.
22Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.