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Daniel 6

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Darío decidió nombrar ciento veinte gobernadores regionales distribuidos por todo el reino,

2y sobre ellos tres ministros, a quienes los gobernadores rendirían cuentas para que no sufriesen los intereses de la corona. Uno de los tres era Daniel.

3Daniel sobresalía entre los ministros y los gobernadores por su talento extraordinario, de modo que el rey decidió ponerlo al frente de todo el reino.

4Entonces los ministros y los gobernadores buscaron algo de qué acusarle en su administración del reino; pero no le encontraron ninguna culpa ni descuido, porque era hombre de fiar que no cometía errores ni era negligente.

5Aquellos hombres se dijeron: –No podremos acusar a Daniel de ninguna falta. Tenemos que buscar un delito de carácter religioso.

6Entonces los ministros y gobernadores fueron al rey diciéndole:

7–¡Viva siempre el rey Darío! Los ministros del reino, los prefectos, los gobernadores regionales, consejeros y gobernadores provinciales están de acuerdo en que el rey debe promulgar un edicto sancionando que en los próximos treinta días nadie haga oración a otro dios que no seas tú, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones.

8Por tanto, majestad, promulga esa prohibición y firma el documento para que no pueda ser modificado, según la ley de medos y persas que es irrevocable.

9Así, el rey Darío promulgó y firmó el decreto.

10Cuando Daniel se enteró de la promulgación del decreto, subió al piso superior de su casa, que tenía ventanas orientadas hacia Jerusalén. Y, arrodillado, oraba dando gracias a Dios tres veces al día, como solía hacerlo.

11Aquellos hombres lo espiaron y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios.

12Entonces fueron a decirle al rey: –Majestad, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración a cualquier dios fuera de ti, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones? El rey contestó: –El decreto está en vigor, como ley irrevocable de medos y persas.

13Ellos le respondieron: –Pues Daniel, uno de los deportados de Judea, no te obedece a ti, majestad, ni a la prohibición que has firmado, sino que tres veces al día reza sus oraciones.

14Al oírlo, el rey se apenó profundamente y se puso a pensar la manera de salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo.

15Pero aquellos hombres apuraban diciéndole: –Majestad, sabes que, según la ley de medos y persas, una prohibición o edicto real es válido e irrevocable.

16Entonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: –¡Que tu Dios a quien veneras con tanta constancia, te salve!

17Trajeron una piedra, taparon con ella la boca del foso y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel.

18Luego el rey volvió a palacio, pasó la noche en ayunas, sin mujeres y sin poder dormir.

19Madrugó y fue corriendo al foso de los leones.

20Se acercó al foso y gritó afligido: –¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras con tanta constancia?

21Daniel le contestó:

22–¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones, y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como tampoco he hecho nada contra ti.

23El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios.

24Luego el rey mandó traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo y ya los leones los habían atrapado y despedazado.

25Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra:

26¡Paz y bienestar! Ordeno y mando: Que en mi imperio todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin.

27Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Daniel de los leones.

28Así fue como prosperó Daniel durante el reinado de Darío y de Ciro de Persia.

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