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Cantar de los Cantares 7

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1¡Qué bellos son tus pies con sandalias, hija del Príncipe! Las curvas de tus caderas es un collar obra artesana de orfebre;

2tu ombligo, una ánfora redonda, ¡que nunca le falte el vino mezclado! tu vientre, un montoncito de trigo, recinto de rosas;

3tus pechos, dos crías mellizas de gacela;

4tu cuello como torre de marfil; tus ojos, piscinas de Jesbón, junto a las puertas de Batrabín; tu nariz igual que la torre del Líbano, que mira hacia Damasco;

5tu cabeza se yergue leonada; y tu melena, como púrpura regia, se recoge en el cintero.

6¡Qué dulce y bello es el Amor en las delicias!

7Asemeja tu talle a una palmera y tus pechos a los racimos.

8Yo pensé: treparé a la palmera a recoger sus dátiles; tus pechos son racimos de uvas, tu aliento, aroma de manzanas,

9tu paladar, un vino exquisito. Mi amado ha entrado fácilmente, se ha deslizado suavemente entre mis labios.

10Yo soy de mi amado que me desea.

11Ven, amado mío, salgamos al campo, pernoctemos entre los cipreses;

12amanezcamos entre las viñas. Veremos si las vides ya florecen, si echan flores los granados; y allí te daré mis amores.

13Las mandrágoras exhalan su fragancia, nuestra puerta rebosa de frutos: los nuevos y los antiguos, amado mío los he reservado para ti.

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