2 Crónicas 14
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Cuando murió lo enterraron en la Ciudad de David y le sucedió en el trono su hijo Asá, en cuyo tiempo el país gozó de paz durante diez años.
2Asá hizo lo que el Señor, su Dios, aprueba y estima.
3Suprimió los altares de los cultos extranjeros y los santuarios de los lugares altos, destrozó las piedras conmemorativas y cortó los pilares sagrados.
4Animó a Judá a servir al Señor, Dios de sus padres, y a observar la ley y los preceptos.
5Suprimió los santuarios paganos y los altares de incienso en todas las ciudades de Judá. El reino gozó de paz en su época.
6Aprovechando esta paz que le concedió el Señor, la calma que reinaba en el país y la ausencia de guerras durante aquellos años, construyó fortalezas en Judá.
7Para ello propuso a los judíos: –Podemos disponer libremente del país porque hemos servido al Señor, nuestro Dios, y él nos ha concedido paz con los vecinos. Vamos a construir estas ciudades y a rodearlas de murallas con torres, puertas y cerrojos. Así lo hicieron con pleno éxito.
8Asá dispuso de un ejército de trescientos mil judíos, armados de escudo y lanza, y doscientos ochenta mil benjaminitas, armados de escudos pequeños y arco. Todos eran buenos soldados.
9Zéraj de Cus salió a su encuentro con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros. Cuando llegó a Maresa,
10Asá le hizo frente y entablaron batalla en el valle de Sefatá, junto a Maresa.
11Asá invocó al Señor, su Dios: –Señor, cuando quieres ayudar no distingues entre poderosos y débiles. Ayúdanos, Señor, Dios nuestro, que en ti nos apoyamos y en tu nombre nos dirigimos contra esa multitud. Tú eres nuestro Dios. No te dejes vencer por un hombre.
12El Señor derrotó a los cusitas ante Asá y Judá. Los cusitas huyeron,
13pero Asá los persiguió con su tropa hasta Guerar. El Señor y sus huestes los destrozaron. Murieron tantos cusitas, que no pudieron rehacerse. El botín fue enorme.
14Aprovechando que los poblados de la región de Guerar eran presa de un pánico sagrado, los asaltaron y saquearon porque había en ellos gran botín.
15Mataron también a unos pastores y volvieron a Jerusalén con gran cantidad de ovejas y camellos.