2 Corintios 8
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Quiero informarles, hermanos, de la gracia que Dios concedió a las Iglesias de Macedonia.
2En medio de una prueba grave desbordaban de alegría; en su extrema pobreza derrocharon generosidad.
3Hicieron todo lo que podían, lo atestiguo, incluso más de lo que podían.
4Espontáneamente y con insistencia nos pedían el favor de participar en este servicio a los consagrados.
5Superando mis esperanzas, ofrecieron sus personas primero a Dios y después a nosotros, según la voluntad de Dios.
6Así que hemos pedido a Tito que, ya que comenzó, termine entre ustedes esta generosa tarea.
7Y como tienen abundancia de todo, de fe, elocuencia, conocimiento, fervor para todo, afecto a nosotros, tengan también abundancia de esta generosidad.
8No lo digo como una orden, sino que, viendo el entusiasmo de otros, quiero comprobar si el amor de ustedes es genuino.
9Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza.
10Les doy mi opinión en este asunto: ya que el año pasado tomaron la iniciativa del proyecto y de su ejecución,
11ahora les conviene llevarlo a término. Así al entusiasmo por proyectarlo responderá el realizarlo, según sus posibilidades.
12Porque donde hay entusiasmo, se acepta lo que sea, no se pide imposibles.
13No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia sino de lograr la igualdad.
14Que la abundancia de ustedes remedie por ahora la escasez de ellos, de modo que un día la abundancia de ellos remedie la escasez de ustedes. Así habrá igualdad.
15Como está escrito: A quien recogía mucho no le sobraba, a quien recogía poco no le faltaba.
16Doy gracias a Dios, que inspiró a Tito la misma solicitud que yo tengo por ustedes.
17Él, no solamente respondió a mi ruego, sino que de buena gana y con toda diligencia se puso en camino hacia ustedes.
18Enviamos con él al hermano que se ha hecho famoso en todas las Iglesias como predicador de la Buena Noticia.
19Más aún, ha sido designado por las Iglesias como nuestro compañero de viaje en esta colecta que administramos a gloria del Señor y con nuestro mejor deseo.
20Queremos evitar cualquier crítica a nuestra gestión de la abundante colecta que tenemos a nuestro cuidado.
21Por eso procuramos agradar no sólo a Dios, sino también a los hombres.
22Enviamos con ellos otro hermano cuya diligencia hemos comprobado en muchas ocasiones, y mucho más ahora, por su confianza en ustedes.
23Ya se trate de Tito, compañero y colaborador nuestro al servicio de ustedes, ya de nuestros hermanos, delegados de las Iglesias y gloria de Cristo,
24denles pruebas de su amor y demuestren ante ellos y ante las Iglesias el orgullo que siento por ustedes.