1 Reyes 5
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Cuando Jirán, rey de Tiro, se enteró de que Salomón había sucedido a su padre en el trono, le mandó una embajada, porque Jirán había sido siempre aliado de David.
2Salomón le contestó:
3–Tú sabes que mi padre, David, no pudo construir un templo en honor del Señor, su Dios, debido a las guerras en que se vio envuelto, mientras el Señor iba poniendo a sus enemigos bajo sus pies.
4Ahora el Señor, mi Dios, me ha dado paz en todo el territorio: no tengo adversarios ni problemas graves.
5He pensado construir un templo en honor del Señor, mi Dios, como dijo el Señor a mi padre, David: Tu hijo, al que haré sucesor tuyo en el trono, será quien construya un templo en mi honor.
6Ahora, manda que me corten cedros del Líbano. Mis esclavos irán con los tuyos; te pagaré el jornal que determines para tus esclavos, ya sabes que nosotros no tenemos taladores tan expertos como los fenicios.
7Al oír Jirán la petición de Salomón se llenó de alegría, y exclamó: –¡Bendito sea hoy el Señor, que ha dado a David un hijo sabio al frente de tan gran nación!
8Luego despachó esta respuesta para Salomón: –He oído tu petición. Cumpliré tus deseos, enviando madera de cedro y de abeto;
9mis esclavos bajarán los troncos del Líbano al mar; los remolcarán por mar en balsas, hasta donde tú nos digas, allí desharemos las balsas y tú los subes. Por tu parte, cumple mis deseos abasteciendo mi palacio.
10Jirán dio a Salomón toda la madera de cedro y de abeto que él necesitó,
11y Salomón dio a Jirán veinte mil barriles de trigo para la manutención de su palacio, más veinte mil cántaros de aceite virgen. Era lo que Salomón mandaba a Jirán anualmente.
12El Señor, según su promesa, concedió sabiduría a Salomón. Jirán y Salomón firmaron un tratado de paz.
13El rey Salomón reclutó trabajadores en todo Israel: salieron treinta mil hombres.
14Los mandó al Líbano por turnos, diez mil cada mes: un mes en el Líbano y dos en casa. Adonirán estaba al frente de los trabajadores.
15Salomón tenía también setenta mil cargadores y ochenta mil canteros en la montaña,
16aparte de los capataces de las obras, en número de tres mil trescientos, que mandaban a los obreros.
17El rey ordenó extraer grandes bloques de piedra de calidad para hacer los cimientos del templo con piedras talladas.
18Los obreros de Salomón, los de Jirán y los de Biblos labraban la piedra y preparaban la madera y la piedra para construir el templo.