1 Corintios 16
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1En cuanto a la colecta en favor de los consagrados sigan las mismas instrucciones que di a las Iglesias de Galacia.
2Todos los domingos cada uno de ustedes aparte y deposite lo que haya logrado ahorrar; así, cuando yo llegue, no hará falta hacer la colecta.
3Cuando llegue, enviaré con cartas a los que ustedes hayan elegido para que lleven su donativo a Jerusalén.
4Si conviene que yo también vaya, ellos me acompañarán.
5Los visitaré cuando atraviese Macedonia, ya que tengo que pasar por allí.
6Es posible que permanezca algún tiempo o incluso pase el invierno con ustedes, para que me ayuden a continuar mi camino.
7En esa ocasión no quiero verlos de pasada, sino que espero estar una temporada con ustedes, si el Señor lo permite.
8Estaré en Éfeso hasta Pentecostés,
9ya que se me ha abierto una puerta grande y favorable, aunque los adversarios son muchos.
10Cuando llegue Timoteo, procuren que no se sienta incómodo entre ustedes, ya que como yo trabaja en la obra del Señor.
11Nadie lo desprecie. Ofrézcanle los medios necesarios para proseguir su camino y así pueda juntarse conmigo, porque lo estamos esperando con los hermanos.
12Al hermano Apolo le he insistido que vaya a visitarlos con los hermanos; pero él se niega rotundamente a ir ahora; ya irá cuando sea oportuno.
13Estén despiertos, permanezcan firmes en la fe, sean valientes y animosos.
14Todo lo que hagan, háganlo con amor.
15Tengo que hacerles una recomendación: conocen a la familia de Esteban: son los primeros que abrazaron la fe en Acaya y se dedicaron a servir a los consagrados.
16Les pido que también ustedes se pongan a disposición de gente como ellos y de cuantos colaboran en sus trabajos y esfuerzos.
17Estoy muy contento con la llegada de Esteban, Fortunato y Acaico: ellos han llenado el vacío que ustedes habían dejado
18y han serenado mi espíritu y el de ustedes.
19Los saludan las Iglesias de Asia. También les envían muchos saludos en el Señor Áquila, Prisca y toda la comunidad que se reúne en su casa.
20Los saludan todos los hermanos. Salúdense mutuamente con el beso santo.
21El saludo es de mi puño y letra: Pablo.
22Quien no ame al Señor sea maldito. ¡Ven, Señor!
23La gracia del Señor Jesús esté con ustedes.
24Los amo a todos en Cristo Jesús.