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Zacarías 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1ZACARÍAS Introducción ¿QUIÉN? Zacarías proclamó la palabra de Dios al mismo tiempo que Hageo. Por lo tanto su mensaje tiene que ver con un pueblo que ha vuelto de Babilonia, donde vivió una esclavitud terrible. Su nombre significa «Dios ha recordado». ¿DÓNDE? Zacarías proclamó su mensaje en Jerusalén, ciudad capital de la provincia de Judá. En ese momento la ciudad estaba siendo reconstruida, ya que había sido destruida por los babilonios unos 70 años antes. ¿CUÁNDO? Zacarías, al igual que Hageo, afirma que Dios le habló durante el segundo año del reinado de Darío el Persa. Por lo tanto, Zacarías también predicó durante el año 520 antes de Cristo. ¿QUÉ? Al principio, Zacarías predica que es necesario que el pueblo, que ha vuelto a su tierra, necesita arrepentirse y debe volver a obedecer a Dios. El libro presenta una serie de ocho visiones, que son muy alentadoras para el pueblo de Dios. En ellas, Zacarías recibe el mensaje de que las condiciones políticas y económicas son muy buenas para que el pueblo de Dios reconstruya tanto el templo como la ciudad de Jerusalén. Zacarías le da este mensaje al pueblo para motivarlo a cumplir con su responsabilidad. ¿ALGO NUEVO? Un detalle interesante que presenta Zacarías es la mención de un pago de 30 monedas de plata. Más tarde, el evangelista Mateo asociará este comentario con el pago que recibió Judas por traicionar a Jesús. Dios está dispuesto a perdonar (1-3) Yo soy el profeta Zacarías hijo de Berequías y nieto de Idó. El Dios todopoderoso me habló en el mes de Bul, 1.1-3 Bul: Octavo mes del calendario lunar judío. En nuestro calendario solar corresponde al período que va de mediados de octubre a mediados de noviembre. durante el segundo año del gobierno de Darío, rey de Persia. Me ordenó que les diera este mensaje a los israelitas: «Yo estuve muy enojado con los antepasados de ustedes, pero estoy dispuesto a perdonarlos si ustedes me piden perdón. Yo soy el Dios todopoderoso, y les juro que así lo haré.

4Tiempo atrás, mis profetas hablaron con los antepasados de ustedes y les dijeron que ya no siguieran pecando contra mí. A pesar de eso, ustedes no me hicieron caso; al contrario, me desobedecieron. Yo soy su Dios, y les aseguro que así fue.

5»Los antiguos profetas que estaban a mi servicio ya han muerto, y también han muerto los antepasados de ustedes.

6A ellos los castigué, tal y como mis profetas se lo habían advertido. Pero ellos volvieron a obedecerme, porque reconocieron que yo los castigué por causa de sus pecados».

7Los caballos de colores (7-8) Dios volvió a hablarme en un sueño el día veinticuatro del mes de Sebat, 1.7-8 Sebat: Decimoprimer mes del calendario lunar judío. En nuestro calendario solar corresponde al período que va de mediados de enero a mediados de febrero. también durante el segundo año del gobierno del rey Darío. Era de noche, y en ese sueño vi un hombre que montaba un caballo de pelo colorado. Ese hombre estaba parado en medio de un valle. El valle estaba lleno de esos arbustos conocidos como mirtos. Detrás de él había otros hombres que montaban caballos de pelo colorado, café y blanco.

9En mi sueño un ángel hablaba conmigo, así que le pregunté: —¿Podría usted decirme quiénes son estos hombres? Y el ángel me contestó: —Ahora te lo voy a decir.

10Pero antes de que me lo dijera, el jinete que estaba entre los mirtos me explicó: —Dios ha enviado a estos jinetes para que recorran todo el mundo.

11El ángel se había quedado entre los mirtos. En ese momento los jinetes le informaron: —Ya recorrimos toda la tierra, y la hemos encontrado tranquila y en paz.

12Entonces el ángel preguntó: —Dios todopoderoso, hace ya setenta años que estás enojado con Jerusalén y con las ciudades de Judá. ¿Cuándo vas a tener compasión de ellas?

13Dios le respondió con palabras muy amables y tranquilizadoras. Luego el ángel

14me ordenó que anunciara de parte de Dios el siguiente mensaje: «Yo amo mucho a Jerusalén, y amo mucho a mi templo.

15Y aunque por algún tiempo estuve enojado con mi ciudad, me llena de furia ver a naciones que se sienten muy orgullosas, y que se aprovecharon de mi enojo para hacer sufrir a Jerusalén.

16»Pero quiero que sepan que reconstruiré mi ciudad, y también mi templo. ¡Le mostraré cuánto la quiero! Yo soy el Dios todopoderoso, y les juro que así lo haré».

17Todavía el ángel me ordenó que anunciara de parte de Dios este otro mensaje: «Volveré a dar prosperidad a todas mis ciudades; mostraré amor por mi templo, y Jerusalén volverá a ser mi ciudad elegida».

18Los cuernos y los herreros (18-21) (2.1-4) Más tarde levanté la vista, y vi cuatro cuernos. Como el ángel seguía a mi lado, le pregunté: —Y estos cuernos, ¿qué representan? El ángel me explicó: —Estos cuernos representan a los reinos que, con su poder, dispersaron por toda la tierra a la gente de Judá, de Israel y de Jerusalén. Después Dios me mostró a cuatro herreros. Yo le pregunté: —¿Y qué van a hacer estos herreros? Y él me respondió: —Van a llenar de miedo a esos reinos. Les quitarán su poder, por todo lo que le hicieron a Judá.

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