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Sofonías 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1SOFONÍAS Introducción ¿QUIÉN? El mensajero de Dios llamado Sofonías no nos dejó mucha información acerca de su persona. Sabemos que su nombre significa «Dios lo ha escondido». Esto puede referirse al hecho de que Dios lo protegió durante la época en que reinó Manasés. Este rey de Judá era muy corrupto y violento. Sofonías incluye en su mensaje escrito una larga lista de sus antepasados, tal vez para establecer la relación que tenía con la familia del rey. También podemos decir que era un hombre que conocía muy bien la ciudad de Jerusalén. Sus descripciones de lugares específicos nos indican que esta era la ciudad donde él se movía con confianza. ¿DÓNDE? Sofonías le predicó al pueblo de Dios que había quedado en el reino del sur, conocido como el reino de Judá. Ya para cuando él proclama la palabra de Dios, los asirios habían destruido el reino del norte y su ciudad capital Samaria. Por lo tanto, su campo de acción estaba en Jerusalén y la región de Judá. ¿CUÁNDO? Aparte del hecho de que Sofonías menciona al rey Josías (640 a 609 antes de Cristo), no podemos precisar fechas exactas para su ministerio. Esto nos permite sugerir que Sofonías predicó durante el mismo tiempo que el profeta Jeremías. ¿QUÉ? Durante casi 50 años nadie pudo proclamar la palabra de Dios con libertad porque un rey muy malvado, llamado Manasés, tenía a todos amenazados de muerte. Sofonías, como mensajero de Dios, rompe ese silencio de 50 años y se arriesga a predicar. Sofonías hizo suyas las preocupaciones y denuncias de los profetas del siglo 8 antes de Cristo, y las explicó a los que vivían en Judá a fines del siglo 7 antes de Cristo. Sofonías aplicó el mensaje de Dios a la turbulenta situación que vivían tanto Judá como las naciones vecinas. Su mensaje era de condena y castigo, tanto para Jerusalén como para todas las naciones del mundo. Pero, Sofonías aclara que el propósito era corregir, restaurar y finalmente formar un pueblo fiel a Dios. ¿ALGO NUEVO? Sofonías, como mensajero de Dios, estaba muy preocupado por la paz y bienestar de la ciudad de Jerusalén. El lujo de detalles con que describe la ciudad nos muestra su gran cariño e interés por ella. Es por esto que Sofonías, cuando habla de un ataque enemigo, plantea que el enemigo vendrá por el norte de la ciudad, que era la parte menos protegida. De esta manera intentó prevenir al pueblo. Yo soy Sofonías hijo de Cusí. Mi padre era descendiente de Guedalías, Amarías y Ezequías. Dios me dio este mensaje cuando Josías hijo de Amón era rey de Judá.

2Dios destruirá a Judá (2-3) Nuestro Dios dice: «Voy a destruir por completo todo lo que hay sobre la tierra. Destruiré a la humanidad entera, y también a los animales, a las aves y a los peces. ¡Voy a hacer que tropiecen los malvados! Yo soy el Dios de Israel, y juro que así lo haré.

4»Castigaré a los habitantes de Judá; quitaré de Jerusalén a los ídolos; quitaré a sus sacerdotes,

5a los que adoran a las estrellas en los techos de sus casas, y a los que me adoran a mí, pero también adoran al dios Milcom.

6Y voy a destruir igualmente a los que se han apartado de mí y jamás buscan mis consejos.

7»¡Silencio! ¡Ya se acerca el día del castigo! ¡Todo está preparado! ¡Los invitados ya están aquí! ¡Voy a destruir a mi pueblo!

8»Ese día castigaré a los hijos del rey, a los jefes principales y a los que siguen el mal ejemplo de los que no creen en mí.

9Ese día castigaré también a los que adoran a otros dioses y llenan los templos de esos dioses con riquezas conseguidas mediante el engaño y la violencia.

10»Ese día gritarán pidiendo ayuda desde la Puerta de los Pescados; un gran clamor se escuchará desde el Segundo Barrio y desde las colinas.

11¡Griten también ustedes, vecinos del Barrio del Mortero! ¡Ese día morirán los comerciantes y los que cambian dinero!

12»Cuando llegue ese día, tomaré una lámpara y buscaré en la ciudad de Jerusalén a los que viven tranquilos; cuando los encuentre, los castigaré. Se parecen al vino que se pone a reposar, y hasta se atreven a decir: “¡Dios no hace nada bueno, pero tampoco hace nada malo!”

13Construyeron casas, pero no habitarán en ellas; cultivaron viñas, pero no beberán el vino; ¡sus riquezas les serán quitadas, y sus casas serán destruidas!

14»¡Ya se acerca el gran día en que vendré a castigarlos! ¡Se acerca con gran rapidez! ¡Ese día se oirán gritos tan horribles que hasta los más valientes llorarán!

15Será un día de gran enojo, un día de aflicción y angustia, un día de completa destrucción, un día de grandes nubarrones, un día de profunda oscuridad.

16Entre gritos y toques de trompeta, ese día se dará la orden de ataque contra las ciudades amuralladas y contra sus altas torres.

17»Todos han pecado contra mí. Por eso haré que se angustien y que caminen como ciegos. Su sangre se esparcirá como el polvo, y sus cuerpos se volverán estiércol.

18El día que yo me enoje, le prenderé fuego a la tierra. No habrá nada que los salve; ¡ni siquiera su oro y su plata! ¡En un instante serán destruidos todos los que habitan este mundo!»

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