Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Job 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1JOB Introducción El libro de Job nos presenta el dolor de un hombre bueno que sufre la pérdida de sus riquezas y la muerte de sus seres queridos. Todo esto le sucede sin que él pueda comprenderlo. En cada una de sus páginas, el libro nos plantea la pregunta: ¿Por qué a la gente buena le pasan cosas malas? Tal pregunta surge porque se nos ha enseñado que a los que hacen lo bueno siempre les va bien, y a los que hacen lo malo siempre les va mal. Este libro, sin embargo, nos enseña que Dios actúa de manera inesperada. Pero al final, descubrimos que siempre actúa para nuestro bien, aunque de momento nos resulte difícil comprenderlo. Este libro resulta más comprensible si prestamos atención a su estructura que mayormente es poética, pero que empieza y termina en prosa: 1. Introducción (1–2) 2. Primer diálogo entre Job y sus amigos (3–11) a. Job-Elifaz (3–5) b. Job-Bildad (6–8) c. Job-Sofar (9–11) 3. Segundo diálogo entre Job y sus amigos (12–20) a. Job-Elifaz (12–15) b. Job-Bildad (16–18) c. Job-Sofar (19–20) 4. Tercer diálogo entre Job y sus amigos (21–27) a. Job-Elifaz (21–22) b. Job-Bildad, con una breve interrupción de Sofar (23–26) c. Job-Sofar (27) 5. Himno a la Sabiduría (28) 6. Respuesta de Job (29–31) 7. Discursos del joven Elihú (32–37) 8. Dios responde a Job (38–41) 9. Job responde a Dios ( Job 42:1-6 ) 10. Conclusión ( Job 42:7-17 ) El problema del sufrimiento de la gente buena lo discuten primero los ancianos, y luego el joven Elihú da su opinión. Al final Dios da la respuesta en una serie de preguntas que nadie podría responder. A pesar de las dificultades que el libro de Job presenta para comprenderlo y traducirlo, encontramos la siguiente enseñanza: no importa cuán grande sea nuestro sufrimiento, al final nuestra vida en las manos de Dios siempre será mejor. ¿Quién era Job? Había una vez, en cierto país llamado Uz, un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job,

2(2-3) y era el hombre más rico en la región del este. Tenía siete hijos y tres hijas, y muchos esclavos a su servicio. Además, era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, mil bueyes y quinientas burras.

4Los hijos de Job hacían grandes fiestas, y siempre invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. Eran tantas las fiestas que hacían, que se iban turnando entre ellos.

5Después de cada fiesta, Job llamaba a sus hijos y celebraba una ceremonia para pedirle a Dios que les perdonara cualquier pecado que pudieran haber cometido. Se levantaba muy temprano y le presentaba a Dios una ofrenda por cada uno de sus hijos. Job hacía esto pensando que tal vez sus hijos podrían haber ofendido a Dios o pecado contra él. Para Job, esto era una costumbre de todos los días.

6El ángel acusador El día en que los ángeles tenían por costumbre presentarse ante Dios, llegó también el ángel acusador.

7Y Dios le dijo: —¡Hola! ¿De dónde vienes? Y este le contestó: —Vengo de recorrer toda la tierra. Entonces Dios le preguntó:

8—¿Qué piensas de Job, mi fiel servidor? No hay en toda la tierra nadie tan bueno como él. Siempre me obedece en todo y evita hacer lo malo.

9El ángel acusador respondió: —¡Por supuesto! ¡Pero si Job te obedece, es por puro interés!

10Tú siempre lo proteges a él y a su familia; cuidas todo lo que tiene, y bendices lo que hace. ¡Sus vacas y ovejas llenan la región!

11Pero yo te aseguro que si lo maltratas y le quitas todo lo que tiene, ¡te maldecirá en tu propia cara!

12Entonces Dios le dijo al acusador: —Muy bien, haz lo que quieras con todo lo que tiene, pero a él ni lo toques. Dicho esto, el ángel se marchó.

13Primeras pruebas de Job (13-14) Un día, mientras los hijos y las hijas de Job celebraban una fiesta en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a decirle a Job: «¡Unos bandidos de la región de Sabá nos atacaron y se robaron los animales! Nosotros estábamos arando con los bueyes, mientras los burros se alimentaban por allí cerca.

15De repente, esos bandidos comenzaron a matar gente, y sólo yo pude escapar para darle la noticia».

16Todavía estaba hablando ese hombre cuando otro mensajero llegó y le dijo a Job: «¡Un rayo acaba de matar a las ovejas y a los pastores! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!»

17No terminaba de hablar ese hombre cuando otro mensajero llegó y le dijo: «¡Tres grupos de bandidos de la región de Caldea nos atacaron, mataron a los esclavos, y se llevaron los camellos! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!»

18Todavía estaba hablando ese hombre cuando un cuarto mensajero llegó y le dijo a Job: «Todos sus hijos estaban celebrando una fiesta en casa de su hijo mayor.

19De repente, vino un fuerte viento del desierto y derribó la casa. ¡Todos sus hijos murieron aplastados! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!»

20En cuanto Job oyó esto, se puso de pie y rompió su ropa en señal de dolor; luego se rasuró la cabeza y se inclinó hasta el suelo para adorar a Dios.

21Y dijo: «Nada he traído a este mundo, y nada me voy a llevar. ¡Bendigo a Dios cuando da! ¡Bendigo a Dios cuando quita!»

22Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no ofendió a Dios ni le echó la culpa.

WhatsApp