Isaías 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1ISAÍAS Introducción Isaías fue un hombre a quien Dios llamó para ser profeta en la tierra de Israel. Cierto día, Isaías estaba en el templo de Jerusalén y tuvo una visión muy especial ( Isa 6:1-13 ). En esa visión Dios le dijo que debía predicarle a su pueblo. El pueblo no estaba viviendo como Dios quería y se estaba comportando muy mal. Por eso Dios llamó a Isaías para que fuera su mensajero aquí en la tierra. Isaías se casó con una profetiza y tuvo dos hijos. Como tenía acceso a la corte del rey, se piensa que pertenecía a una familia de la nobleza. Sin duda Isaías fue un hombre muy valiente, pues en varias ocasiones arriesgó su vida al denunciar y criticar a los poderosos. También Isaías era un gran escritor y un gran poeta, y conocía muy de cerca todo lo que sucedía en las naciones vecinas. Isaías predicó el mensaje de Dios en el reino de Judá, que estaba al sur de Israel. Durante el tiempo de Isaías, el reino de Judá sufrió mucho bajo la amenaza de Asiria, que era un imperio muy poderoso. A través de Tiglat-Pileser III, uno de sus reyes más poderosos, Asiria había causado mucho temor entre todas las naciones vecinas. El reino de Judá, que estaba separado del reino del norte, no tenía posibilidades de enfrentarse a tal imperio. Los primeros 39 capítulos de Isaías se refieren a la situación que vivía el reino de Judá a fines del siglo ocho antes de Cristo; es decir, aproximadamente entre los años 742 y 700 antes de Cristo. Durante estos años el profeta proclama un mensaje de castigo y de juicio. Los capítulos 40–55 nos hablan de la situación difícil que vivió el pueblo de Judá cuando fue llevado como esclavo a Babilonia. Esto ocurrió entre los años 587 y 586 antes de Cristo. Los capítulos 56–66 contienen un mensaje de esperanza para aquellos que volvieron a Jerusalén después del exilio en Babilonia. El profeta Isaías proclama, en primer lugar, un mensaje de castigo contra los líderes de Judá. Ellos no estaban obedeciendo a Dios, y por eso Isaías los invita a arrepentirse y cambiar de actitud. Además de cometer actos de injusticia y de adorar a otros dioses, los líderes habían hecho alianzas con otras naciones para protegerse de sus enemigos. Pero Dios les había mandado que confiaran solamente en él, y que no hicieran alianzas con las naciones vecinas. Isaías declara que sólo debían confiar en Dios, el «santo de Israel». Además, Isaías predica que también existe una esperanza real y verdadera. Si en verdad el pueblo se arrepiente y obedece a Dios, podrá evitar el castigo y disfrutar de una vida tranquila. Cuando el rey de Judá, llamado Acaz, estuvo con miedo por la posible invasión por parte de los enemigos, Dios mandó una señal a través de su profeta Isaías. En esa señal, Dios le comunicó a Acaz y a todo el pueblo que una joven iba a tener un hijo, y que ese hijo se llamaría «Emanuel». En hebreo, Emanuel significa «Dios con nosotros». Dios envió esta señal para que el pueblo confiara solamente en él, y tuviera esperanza. La verdadera esperanza se vive cuando nos damos cuenta que Dios está con nosotros. Introducción Dios le habló al profeta Isaías hijo de Amós, y le dio varios mensajes para todos los israelitas que vivían en el reino de Judá. Esto sucedió durante los reinados de Ozías, Jotam, Ahaz y Ezequías.
2Dios acusa a su pueblo (2-3) Dios le dijo a Isaías: «Tengo un pleito contra los israelitas, y el cielo y la tierra son mis testigos. »El buey y el burro conocen a su dueño y saben quién les da de comer; pero a Israel, el pueblo que formé, le falta inteligencia, ¡se ha rebelado contra mí!
4»Todos ellos son pecadores y están llenos de maldad. Se alejaron de mí, que soy el Dios de Israel; ¡me abandonaron por completo!
5(5-6) »Han sido tan rebeldes, y los he castigado tanto, que ya no les queda un lugar sano. De pies a cabeza están cubiertos de heridas. Nadie se las ha curado ni vendado, ni les ha calmado los dolores con aceite. ¡Se han quedado sin fuerzas!
7El país está en ruinas »Israel está destruido, sus ciudades arden en llamas; ante la mirada de sus habitantes el enemigo se come sus cosechas. El país ha quedado desierto, pues un ejército enemigo lo atacó hasta destruirlo.
8»Jerusalén se salvó de la destrucción, pero se ha quedado abandonada, tan sola como un guarda en un campo de melones; tan sola como una ciudad rodeada por el enemigo.
9»Si yo, el Dios todopoderoso, no hubiera salvado a unos pocos, Jerusalén se habría quedado en ruinas, como sucedió con Sodoma y Gomorra».
10Israel no sabe adorar a Dios El profeta Isaías les dijo a los jefes de Israel: «Ustedes, que son tan malos como fueron los jefes de Sodoma y los habitantes de Gomorra, ¡escúchenme bien! ¡Atiendan a lo que Dios les dice!
11»Dios les advierte: “¿Por qué me traen tantos animales para presentarlos en mi altar? ¡Ya estoy harto de esas ofrendas; me da asco ver tanta sangre de toros, carneros y cabritos!
12”Yo nunca les he pedido que me traigan esos animales cuando vienen a adorarme; sólo vienen para ensuciar mi templo y burlarse de mí. ¡Váyanse de mi templo!
13(13-14) ”¡Para mí, esas ofrendas no tienen ningún valor! ¡Ya no quiero que las traigan! Y no me ofrezcan incienso porque ya no lo soporto. Tampoco soporto sus fiestas de sábado y luna nueva, ni reuniones de gente malvada. Me resultan tan molestas que ya no las aguanto.
15”Ustedes oran mucho, y al orar levantan las manos, pero yo no los veo ni los escucho. ¡Han matado a tanta gente que las manos que levantan están manchadas de sangre!
16¡Dejen ya de pecar! ¡No quiero ver su maldad! ¡Dejen ya de hacer lo malo
17y aprendan a hacer lo bueno! Ayuden al maltratado, traten con justicia al huérfano y defiendan a la viuda.
18(18-19) ”Vengan ya, vamos a discutir en serio, a ver si nos ponemos de acuerdo. Si ustedes me obedecen, yo los perdonaré. Sus pecados los han manchado como con tinta roja; pero yo los limpiaré. ¡Los dejaré blancos como la nieve! ”Entonces comerán de lo mejor de la tierra;
20pero si siguen siendo rebeldes, morirán en el campo de batalla. Les juro que así será”».
21Dios castigará a los rebeldes Isaías dijo: «Los habitantes de Jerusalén eran fieles, honestos y justos, pero ahora son unos asesinos.
22Eran como la plata, pero se han vuelto basura; eran como el buen vino, pero se han vuelto vinagre.
23»Los gobernantes son rebeldes y amigos de bandidos. A cambio de dinero y regalos declaran culpable al inocente. Maltratan al huérfano y niegan ayuda a las viudas.
24(24-25) »Por eso, el Dios todopoderoso, dice: “¡Basta ya! Ustedes son mis enemigos, y voy a castigarlos. Borraré todos sus pecados como quien quema basura, como quien quita una mancha.
26”Haré que los jueces y consejeros vuelvan a ser honrados y sinceros. Se volverá a decir que en Jerusalén se practica la justicia y que su gente me es fiel.
27”A los habitantes de Jerusalén que vuelvan a obedecerme los libraré con mi gran poder de ese terrible castigo.
28Pero haré pedazos a los rebeldes y a los que me abandonen.
29”Ustedes van a sentir vergüenza de esos árboles y jardines, de los que se sienten orgullosos.
30”A ustedes los dejaré arruinados, y serán como árboles sin hojas, como jardines completamente secos.
31El más fuerte de ustedes arderá en llamas como la paja; ¡y de él no quedará ni el recuerdo de sus obras!”»