Habacuc 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1HABACUC Introducción ¿QUIÉN? De Habacuc sabemos muy poco. Posiblemente predicó al mismo tiempo que lo hicieron Sofonías, Jeremías y Nahum. En dos lugares del libro se le llama «profeta» ( Hab 1:1 y Hab 3:1 ). ¿DÓNDE? Habacuc proclamó el mensaje de Dios al pueblo de Judá, conocido como el reino del sur. Podemos suponer que predicó en la ciudad de Jerusalén, donde vivían los líderes de esta pequeña nación. ¿CUÁNDO? De acuerdo al libro, el profeta predica cuando aparece el nuevo imperio babilónico, luego de derrotar a los asirios. Este gran imperio surge a partir del año 626 a 625 antes de Cristo, y su primer rey es Nabopolasar. Por lo tanto, Habacuc proclamó la palabra de Dios durante los años 626 a 605 antes de Cristo. En el año 605 antes de Cristo. los babilonios derrotaron a los egipcios en la famosa batalla de Carquemis. Esta victoria permitió a los babilonios avanzar contra Judá. ¿QUÉ? Habacuc pide que Dios condene y castigue la maldad de los que viven en Judá. A él le preocupa que el nombre de Dios no sea respetado ni honrado. Pero al mismo tiempo, Habacuc cuestiona a Dios; no entiende porqué ha de castigar a Judá usando a los babilonios. El problema de Habacuc era que los babilonios eran más malvados que los de Judá. Además, estos extranjeros no adoraban a Dios. Fabricaban figuras con sus propias manos y luego las adoraban. ¿ALGO NUEVO? Habacuc proclama la palabra de Dios por medio de preguntas que Dios mismo le contesta. En una de esas respuestas, Dios le dice algo novedoso: la persona honrada, justa, buena, y que es fiel a Dios, podrá vivir una vida realmente especial. Yo soy el profeta Habacuc. Dios me encargó dar este mensaje a su pueblo.
2Habacuc habla con Dios Dios mío, a gritos te pido que me ayudes, pero tú no me escuchas; ¿cuándo vas a hacerme caso? Te he rogado que acabes con la violencia, pero tú no haces nada.
3¿Por qué me obligas a ver tanta violencia e injusticia? Por todas partes veo sólo pleitos y peleas; por todas partes veo sólo violencia y destrucción.
4Nadie obedece tus mandamientos, nadie es justo con nadie. Los malvados maltratan a los buenos, y por todas partes hay injusticia.
5Dios respondió: «Fíjense en las naciones. Miren lo que sucede entre ellas. Lo que pronto van a ver los dejará con la boca abierta. Si alguien les contara esto, ustedes no podrían creerlo.
6»Voy a hacer que los babilonios se dispongan a atacarlos. Son un pueblo muy cruel, y recorren el mundo para adueñarse de tierras ajenas.
7Para ellos sólo vale su ley y sólo importa su honor; ¡son un pueblo terrible!
8»Sus caballos y sus jinetes vienen galopando desde muy lejos; son más veloces que los leopardos y más feroces que los lobos nocturnos; se lanzan sobre sus enemigos como el águila sobre su presa.
9A su paso lo destruyen todo; a su paso siembran el terror, y los prisioneros que toman son tantos como la arena del mar.
10»Se ríen de reyes y gobernantes, se burlan de sus murallas, y construyen rampas de arena para conquistar sus ciudades.
11Son como un viento violento que llega, golpea y se va; pero son culpables de un gran pecado: no tienen más dios que su fuerza».
12Yo, Habacuc, digo: Dios de Israel, tú eres un Dios santo; siempre has existido, y no nos dejarás morir porque eres nuestro refugio; sé que usarás a Babilonia sólo para castigar a tu pueblo.
13Tú no soportas la maldad, ni aceptas el pecado. No te quedes callado ni permitas que los malvados maten a quienes somos buenos.
14Tú nos tratas como si fuéramos simples peces del mar; como si fuéramos reptiles, que no tienen quién los dirija.
15Por eso los babilonios nos atrapan fácilmente, como se atrapan los peces con el anzuelo o con la red. ¡Eso les encanta!
16Por eso los babilonios han hecho de sus armas un dios y les rinden culto. Gracias a ellas se han hecho muy ricos.
17¡No permitas que los babilonios nos sigan matando sin compasión!