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Ezequiel 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1EZEQUIEL Introducción ¿QUIÉN? Ezequiel pertenecía a una familia de sacerdotes, y él mismo era sacerdote. Sabemos que era casado, pero que de manera sorpresiva su esposa murió. Esta muerte se convirtió en una señal de advertencia para el pueblo de Dios. Como su mensajero, Ezequiel fue marcado de manera especial por el espíritu de Dios. ¿DÓNDE? Ezequiel predicó la palabra de Dios en Babilonia. Una parte del pueblo de Judá había sido llevada allá como esclava, luego de que este imperio derrotó y destruyó a la ciudad de Jerusalén. Sin embargo, este mensajero de Dios, que también había sido llevado a Babilonia, tenía allí su propia casa, y en ella se juntaban los líderes del pueblo esclavo para recibir consejos. Algunos piensan que esto representa los comienzos de las sinagogas, centros de adoración del pueblo de Dios. ¿CUÁNDO? En el año 597 antes de Cristo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, tenía rodeada a la ciudad de Jerusalén. No la destruyó ese año, pero se llevó como esclavos a varios de los líderes del reino de Judá. Entre ellos estaba Ezequiel. Tenía 30 años cuando comenzó a predicar el mensaje de Dios a los judíos, que habían sido llevados como esclavos a Babilonia. Se piensa que predicó entre los años 593 y 571 antes de Cristo. ¿QUÉ? La predicación de Ezequiel va dirigida a un pueblo que ya no tiene tierra, ni libertad ni esperanza. Ezequiel predica a la gente que vive esclavizada lejos de su país. Dios lo anima con su espíritu de manera muy especial, y le exige que estudie la palabra de Dios y se empape de ella. Su responsabilidad mayor fue la de señalar la terrible maldad de la gente. También predicó que cada uno es responsable de su propia maldad, y que toda persona que siga pecando, morirá. ¿ALGO NUEVO? Ezequiel es quizá el primer predicador del exilio. Es el primer mensajero de Dios que proclama un mensaje al pueblo que vive como esclavo en Babilonia. Ya no tiene que advertir ni amenazar que vendrá un enemigo y destruirá a Jerusalén. Eso ya había sucedido. Por lo tanto, su mensaje debía presentar algo nuevo para una situación nueva. Asimismo, Ezequiel tiene una visión, en la que ve un valle con un montón de huesos secos. En esa visión, los huesos comienzan a juntarse y a cobrar nueva vida. Esta visión sirve de señal para el pueblo de Judá, que estaba atrapado en Babilonia. En el futuro, el pueblo volvería a su tierra y sería una nación libre con posibilidades de crecer. Ezequiel proclama a su pueblo esta nueva esperanza. (1-3) Mi nombre es Ezequiel hijo de Buzí, y soy sacerdote. Fui llevado prisionero a Babilonia, junto con el rey Joaquín y muchos otros israelitas. Cinco años después, Dios me habló y me hizo sentir su poder y me permitió ver algunas cosas que iban a suceder. Estaba yo junto al río Quebar. Era el día cinco del mes de Tamuz 1.1-3 Tamuz: Cuarto mes del calendario lunar judío. En nuestro calendario solar corresponde al período que va de mediados de junio a mediados de julio. del año treinta. Ese día pude ver que el cielo se abría

4y que se aproximaba una gran tormenta. Un fuerte viento soplaba desde el norte y trajo una nube muy grande y brillante. De la nube salían relámpagos en todas direcciones, y de en medio de la nube salía un fuego que brillaba como metal pulido.

5Luego salieron cuatro seres muy extraños.

6(6-14) Sus piernas eran rectas; sus pies parecían pezuñas de toro y brillaban como el bronce pulido. Cada uno tenía cuatro alas, y en sus cuatro costados, debajo de las alas, tenían brazos y manos humanas. Extendían dos de sus alas para tocarse entre sí, y con las otras dos alas se cubrían el cuerpo. Los seres tenían también cuatro caras. Vistas de frente, tenían apariencia humana; vistas del lado derecho, parecían caras de león; por el lado izquierdo, parecían caras de toro, y por atrás parecían caras de águila. Como el espíritu de Dios los hacía avanzar, se movían de un lado a otro con la rapidez del relámpago, pero siempre hacia delante. Nunca se volvían para mirar hacia atrás. Estos seres brillaban como carbones encendidos; parecía como si en medio de ellos hubiera antorchas moviéndose de un lado a otro, o como si de un fuego muy brillante salieran rayos de luz.

15Mientras yo los miraba, vi que en el suelo había una rueda junto a cada uno de ellos.

16Las cuatro ruedas eran iguales, y brillaban como las piedras preciosas. Todas ellas estaban entrelazadas, como si formaran una estrella.

17Eso les permitía girar en cualquier dirección, sin tener que volver atrás.

18Pude ver también que los aros de las cuatro ruedas tenían ojos alrededor. Eso me llenó de miedo.

19(19-21) Y como el espíritu de Dios estaba en los seres y en las ruedas, los hacía avanzar en la dirección que quería: hacia delante, hacia arriba o hacia atrás.

22Por encima de las cabezas de estos seres había algo muy brillante, parecido a una cúpula de cristal.

23(23-25) Debajo de esa cúpula, los seres se movían y extendían totalmente dos de sus alas para tocarse entre sí, lo que causaba un ruido muy fuerte, semejante a un mar embravecido. Y cuando se detenían, cerraban sus alas. Mientras tanto, con sus otras dos alas se cubrían el cuerpo. Entonces podía oírse por encima de la cúpula un fuerte ruido, como si allí estuviera acampando un gran ejército. ¡Era como oír la voz del Dios todopoderoso!

26Sobre la cúpula de cristal había una piedra preciosa, que tenía la forma de un trono. Sobre ese trono podía verse la figura de un ser humano.

27(27-28) De la cintura para arriba brillaba como el metal derretido; de la cintura para abajo, brillaba como el fuego. ¡Era como ver el arco iris después de un día lluvioso! Entonces me di cuenta de que estaba contemplando a Dios en todo su esplendor, y me arrodillé hasta tocar el suelo con la frente, en actitud de adoración. Entonces escuché una voz que me hablaba.

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