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Éxodo 1

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1ÉXODO Introducción El nombre de este libro quiere decir «salida». En efecto, aquí se nos habla de cómo Dios libró al pueblo israelita de la esclavitud que sufría en el país de Egipto. Lo hizo a través de su ayudante Moisés. El libro puede dividirse en tres secciones: Servidumbre (1–12) Peregrinaje por el desierto (13–18) Servicio (19–40) Con estas tres secciones podemos darle al libro el siguiente título: «De la servidumbre al servicio». Con lo anterior se afirma el mensaje central: El pueblo de Dios ha sido librado de la servidumbre o esclavitud para servir a su Dios y al prójimo. Sólo el que es libre puede obedecer los mandamientos de Dios. Por eso Dios les da sus leyes y mandamientos después de haberles dado libertad. El texto central del libro se encuentra en Éxo 19:4-6 , y abarca todos los elementos que se han enlistado: Ustedes han visto cómo castigué a los egipcios. También han visto que a ustedes los he traído con mucho cuidado hasta el lugar donde estoy. Los he traido con el mismo cuidado que tiene el águila cuando lleva a sus polluelos sobre sus alas. Si ustedes obedecen mi pacto y cumplen con la parte que les toca, serán mi pueblo preferido entre todos los pueblos de la tierra. Toda la tierra me pertenece. Ustedes serán mis sacerdotes ante todo el mundo, y se apartarán de todo para servirme sólo a mí. Según este texto, el Éxodo nos habla, en primer lugar, del castigo a los malvados; y en segundo lugar, del cuidado especial que Dios tiene por el pueblo que ha liberado. Además, es un llamado a los liberados a obedecer los mandatos de Dios y a cumplir una misión especial en el mundo. El libro de Éxodo nos enseña mucho acerca de Dios y de lo que hace a favor de los que necesitan su ayuda: Dios protege, salva de la muerte, guía, provee agua y alimentos, provee abrigo y, sobre todo, siempre está presente en medio de su pueblo. Además, como buen «padre», Dios reprende y castiga. El propósito de las leyes y mandamientos que Dios le entregó al pueblo de Israel, especialmente los «Diez mandamientos», es la obediencia del pueblo y no el castigo de Dios. Varios son los textos que el lector recuerda y busca leer en este libro: El niño Moisés y su rescate milagroso de las aguas del río Nilo ( Éxo 2:1-10 ); las diez plagas o castigos de Dios contra el rey de Egipto (7.4–12.36); la celebración de la primera fiesta de la Pascua ( Éxo 12:1-28 ; 12.43–13.16); el cruce milagroso del Mar Rojo ( Éxo 14:1-31 ); el momento en el que Dios envía pan del cielo ( Éxo 16:1-36 ) y hace salir agua de una roca ( Éxo 17:1-7 ); y la ocasión especial cuando Dios le da a Moisés las tablas de piedra con los Diez mandamientos ( Éxo 20:1-17 ). LA ESCLAVITUD (1.1—12.51) Los egipcios esclavizan a Israel (1-5) Cuando Jacob llegó a Egipto, iba acompañado de sus hijos Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad y Aser. Todos ellos llegaron con sus propias familias, y eran un total de setenta personas. José ya vivía en Egipto.

6Pasado el tiempo murieron Jacob, José y todos los que habían llegado a Egipto.

7Pero, como habían tenido muchos hijos, sus descendientes llegaron a ser un pueblo muy fuerte y numeroso. ¡Por todo Egipto había israelitas!

8Años después, hubo un nuevo rey. Como ese rey no sabía nada de lo que José había hecho para ayudar a Egipto,

9le dijo a su pueblo: «Fíjense en los israelitas. Ya son más fuertes que nosotros,

10y si no los manejamos con cuidado, van a seguir aumentando. Entonces, cuando haya guerra, se unirán a nuestros enemigos, pelearán contra nosotros, y luego se irán del país».

11Para humillar a los israelitas, los egipcios los pusieron a las órdenes de capataces, y los obligaron a construir las ciudades de Pitón y Ramsés. En esas ciudades el rey de Egipto guardaba sus provisiones.

12Pero mientras más maltrataban los egipcios a los israelitas, más crecían ellos en número. Tanto era el miedo que los egipcios sentían frente a los israelitas,

13(13-14) que los trataban con mucha crueldad y los hacían trabajar muy duro. Hasta los pusieron a mezclar barro para hacer ladrillos, y también a trabajar en el campo.

15El rey ordena matar a los niños israelitas Había en Egipto dos mujeres que ayudaban a las madres israelitas cuando iban a tener un hijo. Una de ellas se llamaba Sifrá, y la otra se llamaba Puá. Las dos eran hebreas. El rey de Egipto las llamó y les dijo:

16—Cuando ustedes ayuden a las hebreas a tener sus hijos, fíjense si nace un niño o una niña. Si les nace una niña, déjenla vivir; si les nace un niño, ¡mátenlo! 1.16 ¡Mátenlo!: El rey pensaba que, matando a los recién nacidos, evitaría que los israelitas siguieran creciendo en número.

17Pero Sifrá y Puá respetaban a Dios, así que no obedecieron las órdenes del rey.

18Entonces el rey las mandó a llamar y les preguntó: —¿Qué les pasa? ¿Por qué están dejando con vida a los niños?

19Las dos mujeres le respondieron: —Es que las mujeres israelitas no son como las egipcias. Al contrario, son tan fuertes y saludables que tienen sus hijos ellas solas, sin nuestra ayuda.

20(20-21) Como Sifrá y Puá honraron a Dios, él las trató bien y les permitió tener muchos hijos. Y como los israelitas seguían haciéndose más numerosos,

22el rey de Egipto le ordenó a todo su pueblo: «¡Echen al río a todos los niños israelitas que nazcan, para que se ahoguen, pero dejen con vida a las niñas!»

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