Efesios 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1EFESIOS Introducción Éfeso era una de las ciudades más importantes del imperio romano. Pablo llegó a esa ciudad por lo menos en dos ocasiones. La segunda vez se quedó allí más de dos años ( Hch 18:19-21 ; 19.1–20.1). Los seguidores de Cristo en esa ciudad eran muy fieles, y habían sufrido mucho en su vida cristiana ( Apo 2:1-3 ), pero Pablo considera necesario aclararles algunas enseñanzas. La primera parte de la carta (1.1–3.21) contiene enseñanzas importantes y fundamentales de la vida cristiana. Pablo recalca allí el gran poder de Dios, que manifestó en la resurrección de Jesús ( Efe 1:19-20 ), a quien ha puesto por encima de todo lo que existe ( Efe 1:21-22 ). También hace ver a los efesios que su fe en Cristo no es ningún mérito de ellos, «sino que Dios se la regaló» ( Efe 2:8-9 ). La segunda parte (4.1–6.20) contiene enseñanzas prácticas. Allí Pablo compara la relación entre esposo y esposa con la relación que existe entre Cristo y su iglesia, a la cual amó y por la cual dio su vida ( Efe 5:21-29 ). Pablo da también instrucciones para las relaciones entre los padres y los hijos, y los amos y los esclavos, haciendo ver que Dios es el dueño de todos ellos ( Efe 6:1-9 ). La carta termina con una excelente comparación entre la armadura de un soldado y los recursos del cristiano ( Efe 6:14-17 ). ¡Manténganse alerta! Que la verdad y la justicia de Dios los vistan y protejan como una armadura. Compartan la buena noticia de la paz; ¡estén siempre listos a anunciarla! Que su confianza en Dios sea como un escudo que apague las flechas encendidas que arroja el diablo. Que la salvación los proteja como un casco, y que los defienda la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu Santo. Finalmente, Pablo se despide de sus hermanos efesios rogando a Dios y a Jesucristo por ellos ( Efe 6:23-24 ). Saludo Queridos hermanos de Éfeso: A ustedes, que pertenecen al pueblo especial de Dios, y que siguen creyendo en Jesucristo y viven muy unidos a él, les envío mis saludos. Yo, Pablo, soy apóstol de Jesucristo porque Dios así lo quiso.
2Les pido a nuestro Padre Dios y al Señor Jesucristo que los amen mucho y les den su paz.
3Pablo da gracias a Dios Demos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo por las bendiciones espirituales que Cristo nos trajo del cielo.
4Desde antes de crear el mundo Dios nos eligió, por medio de Cristo, para que fuéramos sólo de él y viviéramos sin pecado. Dios nos amó tanto que
5decidió enviar a Jesucristo para adoptarnos como hijos suyos, pues así había pensado hacerlo desde un principio.
6Dios hizo todo eso para que lo alabemos por su grande y maravilloso amor. Gracias a su amor, nos dio la salvación por medio de su amado Hijo.
7(7-8) Por la muerte de Cristo en la cruz, Dios perdonó nuestros pecados y nos liberó de toda culpa. Esto lo hizo por su inmenso amor. Por su gran sabiduría y conocimiento,
9Dios nos mostró el plan que había mantenido en secreto, y que había decidido realizar por medio de Cristo.
10Cuando llegue el momento preciso, Dios completará su plan y reunirá todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, y al frente de ellas pondrá como jefe a Cristo.
11Por medio de Cristo, Dios nos eligió desde un principio, para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quien siempre lleva a cabo sus planes.
12Dios quiso que los judíos fuéramos los primeros en poner nuestra esperanza en Cristo, para que lo alabemos por su gran poder.
13Ustedes oyeron y creyeron la buena noticia de su salvación, que es un mensaje verdadero, y gracias a Cristo pasaron a formar parte del pueblo de Dios y recibieron el Espíritu Santo, que nos había prometido.
14Ustedes lo recibieron como prueba de que Dios cumplirá su promesa, cuando haya liberado totalmente a los que formamos su pueblo. Por eso, alabamos la grandeza de Dios.
15Pablo ora por la iglesia en Éfeso Me he enterado de que ustedes confían mucho en el Señor Jesús y aman a todos los del pueblo de Dios. Por eso, y por lo que antes dije,
16me acuerdo de ustedes cuando estoy orando, y le doy gracias a Dios por la confianza que en él tienen.
17Le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, es decir, al Padre maravilloso, que les dé su Espíritu, para que sean sabios y puedan entender cómo es Dios.
18También le pido a Dios que les haga comprender con claridad el gran valor de la esperanza a la que han sido llamados, y de la salvación que él ha dado a los que son suyos.
19Pido también que entiendan bien el gran poder con que Dios nos ayuda en todo. El poder de Dios no tiene límites; con ese mismo poder
20Dios resucitó a Cristo y le dio un lugar en el cielo, a la derecha de su trono;
21con ese mismo poder, Dios le dio a Cristo dominio sobre todos los espíritus que tienen poder y autoridad, y sobre todo lo que existe en este mundo y en el nuevo mundo que vendrá.
22(22-23) Dios puso todas las cosas bajo el poder de Cristo, y lo nombró jefe de la iglesia. Cristo es, para la iglesia, lo que la cabeza es para el cuerpo. Con Cristo, que todo lo llena, la iglesia queda completa.