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Eclesiástico (Sirácide) 50

Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos

1ECLESIÁSTICO 50 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros El sacerdote Simón Simón hijo de Onías fue jefe de los sacerdotes, y durante su vida reconstruyó el templo;

2(2-3) puso los cimientos de sus torres, y construyó un estanque enorme para que no faltara el agua.

4Para que el pueblo viviera seguro, reforzó las murallas de Jerusalén.

5¡Qué gusto daba ver a Simón cuando salía del templo, rodeado de todo el pueblo!

6Brillaba como la luna, como el lucero de la mañana.

7Resplandecía como el sol, como el arco iris entre las nubes.

8(8-10) Parecía una rosa en primavera, un lirio junto al arroyo, un olivo cargado de aceitunas. ¡Parecía una copa de oro puro, adornada con piedra preciosas!

11Cuando se ponía sus ropas de fiesta y subía al altar de nuestro Dios, el templo se llenaba de luz.

12(12-13) De manos de los sacerdotes, y en presencia de todo el pueblo, recibía las ofrendas para Dios.

14(14-15) Luego preparaba los animales que se iban a sacrificar, y derramaba el vino sobre el altar como ofrenda agradable a Dios.

16Los sacerdotes tocaban las trompetas y lanzaban gritos de alegría, para pedir al Dios altísimo que se acordara de su pueblo.

17(17-19) Enseguida todo el pueblo se inclinaba hasta tocar el suelo para adorar al Dios altísimo, mientras cantaba dulces melodías hasta el final del culto.

20Después Simón alzaba las manos para bendecir a todo el pueblo en nombre del Dios todopoderoso.

21Al recibir la bendición de Dios, el pueblo volvía a arrodillarse.

22Invitación a la oración Y ahora, bendigamos a Dios, que por todas partes hace maravillas y siempre nos trata con bondad.

23Que Dios nos llene de alegría y nos conceda vivir en paz.

24Que mantenga con nosotros su gran amor y sus promesas, y nos libre de todo mal.

25Los pueblos enemigos Hay dos pueblos que no me agradan, y un tercero que ni es nación:

26los filisteos, en la costa del mar; los edomitas, en las montañas del sur; y los samaritanos, en Siquem.

27Conclusión Éstas son las enseñanzas de Jesús, el hijo de Sirac y nieto de Eleazar, que vivió en Jerusalén, que derramó su sabiduría como lluvia, y la dejó escrita en este libro.

28¡Dios bendiga al que las estudie y las retenga en su memoria!

29Si tú practicas sus enseñanzas, serás tan sabio como valiente y la luz de Dios guiará tus pasos.

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