Amós 1
Traducción en lenguaje actual con deuterocanonicos ›1AMÓS Introducción ¿QUIÉN? Amós era un ganadero del pueblo de Tecoa que está a unos 18 kilómetros al sur de Jerusalén. Además, de ser ganadero, se dedicaba a cosechar higos silvestres. Como hombre de campo, Dios lo llamó para ser profeta en el reino del norte. Esto fue un desafío muy grande para Amós. No era nada fácil para un campesino del sur entrar a la gran ciudad de Samaria en el reino del norte y denunciar a los líderes por su corrupción y su falta de compromiso con Dios. De hecho, se nos cuenta que un sacerdote intentó echarlo de allí con amenazas de muerte, y le gritó que se volviera a su lugar de origen. ¿DÓNDE? A pesar de que Amós era de la región del sur, Dios lo llamó a proclamar un mensaje de condena y castigo contra el reino del norte. Por eso Amós emprendió el largo viaje a Samaria. En el camino proclamó el mensaje de Dios en Betel. Pero también de allí lo echaron. Tanto los líderes como el pueblo del reino del norte eran muy orgullosos y no podían aceptar que un campesino del sur que no era profeta de profesión fuera a predicarles que debían cambiar de actitud y obedecer a Dios. ¿CUÁNDO? El profeta Amós predicó durante la primera mitad del siglo 8 antes de Cristo. Es muy difícil precisar con exactitud los años en que realizó su ministerio en el reino del norte. Algunos sugieren que Amós predicó desde el año 767 hasta el año 753 antes de Cristo. ¿QUÉ? Amós acusó a los líderes del reino del norte de favorecer a los que eran ricos y maltrataban a los que eran pobres. Le preocupaba el hecho de que a mucha gente pobre la vendían para ser esclava. A su vez, Amós señaló la injusticias de los poderosos, que con dinero ejercían influencia sobre los jueces. En medio de esta situación de injusticia y de maltrato a la gente común, Amós también criticó la adoración a los dioses falsos, y la adoración a Dios en los lugares prohibidos. Además de predicarle al reino del norte, Amós también se encarga de proclamar la palabra de Dios a las naciones vecinas. Declara que el Dios verdadero también juzga a las otras naciones. En última instancia, todas las naciones tendrán que rendirle cuentas al Dios que reina sobre los cielos y la tierra. ¿ALGO NUEVO? Amós es el primer profeta, después de Moisés, que proclama con fervor que el bienestar del pueblo depende muchísimo de su obediencia a Dios. Amós dice con claridad una y otra vez que si el pueblo quiere sobrevivir, y quiere seguir viviendo en el país donde está, tiene que obedecer la voluntad de Dios. No es cuestión de asistir al templo, ni de cumplir con los ritos. Es cuestión de ser fiel al Dios que los liberó de la esclavitud en Egipto. De ganadero a profeta En el pueblo de Tecoa vivía un ganadero llamado Amós, que comunicó a los israelitas varios mensajes de parte de Dios. Esto sucedió dos años antes del terremoto, cuando Ozías era rey de Judá y Jeroboam hijo de Joás era rey de Israel.
2Estos fueron los mensajes de Amós: Cuando Dios se enoja y habla desde Jerusalén, se marchitan los pastos; ¡se reseca el monte Carmelo!
3Mensajes contra las naciones Contra Damasco El Dios de Israel ha dicho: «Ustedes, habitantes de Damasco, han llegado al colmo de la maldad. Por eso, ¡no los perdonaré! Hicieron pedazos a la gente de Galaad como si desgranaran trigo con una máquina de hierro.
4Por eso, les prenderé fuego al palacio del rey Hazael y al de su hijo Ben-hadad;
5derribaré los portones de Damasco, destruiré a los reyes de Bicat-avén y Bet-edén, y haré que a todos ustedes se los lleven a la ciudad de Quir. Les juro que así será».
6Contra Gaza El Dios de Israel ha dicho: «Ustedes, habitantes de Gaza, han llegado al colmo de la maldad. Por eso, ¡no los perdonaré! Tomaron presos pueblos enteros, y en Edom los vendieron como esclavos.
7»Por eso les prenderé fuego a las murallas de Gaza y sus palacios quedarán hechos cenizas;
8destruiré a los reyes de Asdod y de Ascalón, y descargaré mi poder contra Ecrón, hasta que mueran todos ustedes. Les juro que así será».
9Contra Tiro El Dios de Israel ha dicho: «Ustedes, habitantes de Tiro, han llegado al colmo de la maldad. Por eso, ¡no los perdonaré! Tomaron presos pueblos enteros y en Edom los vendieron como esclavos; ¡no respetaron el pacto de hermanos que habían hecho con esos pueblos!
10Por eso les prenderé fuego a las murallas de Tiro y sus palacios quedarán hechos cenizas».
11Contra Edom El Dios de Israel ha dicho: «Ustedes, habitantes de Edom, han llegado al colmo de la maldad. Por eso, ¡no los perdonaré! Persiguieron a sus propios hermanos y los mataron sin ninguna compasión; dieron rienda suelta a su enojo, y siempre guardaron su rencor.
12Por eso les prenderé fuego a las ciudades de Temán y Bosrá, y sus palacios quedarán hechos cenizas».
13Contra Amón El Dios de Israel ha dicho: «Ustedes, habitantes de Amón, han llegado al colmo de la maldad. Por eso, ¡no los perdonaré! Para agrandar su territorio, en Galaad partieron en dos a las mujeres embarazadas.
14Por eso les prenderé fuego a las murallas de Rabá, y sus palacios quedarán hechos cenizas. Lo haré el día de la batalla, en medio del estruendo de un día de tempestad,
15y su rey y sus jefes serán llevados a otro país. Les juro que así será».