Salmos 84
Straubinger2014 ›1Salmo 83 (84) Al maestro de coro. Por el tono de Hagghittoth (Los lagares). De los hijos de Coré. Salmo . [[2]] ¡Oh cuan amable es tu morada, Yahvé de los ejércitos!
2[[3]] Suspirando, desfalleciendo, anhela mi alma los atrios de Yahvé. Mi corazón y mi carne claman ansiosos hacia el Dios vivo.
3[[4]] Hasta el gorrión halla una casa, y la golondrina un nido para poner sus polluelos, junto a tus altares, Yahvé de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
4[[5]] Dichosos los que moran en tu casa y te alaban sin cesar.
5[[6]] Felices aquellos cuya fuerza viene de Ti, y tienen su corazón puesto en tu camino santo.
6[[7]] Atravesando el valle de lágrimas ellos lo convierten en lugar de manantiales, que la lluvia temprana cubrirá de bendiciones.
7[[8]] Y suben con vigor creciente hasta que Dios se hace ver de ellos en Sión.
8[[9]] Yahvé de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob.
9[[10]] Pon tus ojos, oh Dios, escudo nuestro, y mira el rostro de tu ungido.
10[[11]] Un día solo en tus atrios vale más que otros mil. Prefiero estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en los pabellones de los pecadores.
11[[12]] Porque sol y escudo es Yahvé Dios; Él da gracia y da gloria. Él no rehúsa ningún bien a los que caminan en inocencia.
12[[13]] Yahvé de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en Ti.