Salmos 56
Straubinger2014 ›1Salmo 55 (56) Al maestro de coro. Por el tono “Paloma silenciosa de la lejanía”. De David. Miktam. Cuando lo prendieron los filisteos en Qat . [[2]] Apiádate de mí, oh Dios, porque el hombre me pisotea, me oprime con su ataque incesante.
2[[3]] Todo el día tratan mis enemigos de devorarme, y son muchos los que me combaten... Oh Altísimo,
3[[4]] el día en que me invada el temor, confiaré en Ti.
4[[5]] Me gloriaré en la promesa de Dios, confiado en Dios no temo. ¿Qué podrá contra mí un hombre de carne?
5[[6]] Siempre toman a mal mis palabras, todos sus pensamientos son para mi daño.
6[[7]] Se conjuran, ponen asechanzas, observan mis pasos, buscando cómo quitarme la vida.
7[[8]] Devuélveles otro tanto por su iniquidad; oh Dios, abate los pueblos en tu ira.
8[[9]] Tú cuentas los pasos de mi vida errante; recoges mis lágrimas en tu redoma. ¿No están acaso escritos en tu libro?
9[[10]] Así pues mis enemigos retrocederán; cada vez que apelo a Ti conozco que Dios está conmigo.
10[[11]] Me gloriaré en la promesa de Dios,
11[[12]] confiado en Dios no temo. ¿Qué podrá contra mí un hombre de carne?
12[[13]] Te debo, oh Dios, los votos que te hice; te ofreceré sacrificios de alabanza.
13[[14]] Pues Tú has librado mi vida de la muerte, y mis pies de la caída, para que ande yo ante la faz de Dios en la luz de los vivientes.