Salmos 44
Straubinger2014 ›1Salmo 43 (44) Al maestro de coro. De los hijos de Coré. Maskil . [[2]] Oímos, oh Dios, con nuestros oídos, nos contaron nuestros padres, los prodigios que hiciste en sus días, en los días antiguos.
2[[3]] Tú, con tu mano, expulsando pueblos gentiles, los plantaste a ellos; destruyendo naciones, a ellos los propagaste.
3[[4]] Pues no por su espada ocuparon la tierra, ni su brazo les dio la victoria; fue tu diestra y tu brazo, y la luz de tu rostro; porque Tú los amabas.
4[[5]] Tú eres mi Rey, mi Dios, Tú, el que dio la victoria a Jacob.
5[[6]] Por Ti batimos a nuestros enemigos; y en nombre tuyo hollamos a los que se levantaron contra nosotros.
6[[7]] Porque no en mi arco puse mi confianza, ni me salvó mi espada,
7[[8]] sino que Tú nos has salvado de nuestros adversarios, y has confundido a los que nos odian.
8[[9]] En Dios nos gloriábamos cada día, y continuamente celebrábamos tu Nombre.
9[[10]] Pero ahora Tú nos has repelido y humillado; ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos.
10[[11]] Nos hiciste ceder ante nuestros enemigos, y los que nos odian nos han saqueado como han querido.
11[[12]] Nos entregaste como ovejas destinadas al matadero, y nos desparramaste entre los gentiles.
12[[13]] Vendiste a tu pueblo sin precio, y no sacaste gran provecho de esa venta.
13[[14]] Nos hiciste el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y el ludibrio de los que nos rodean.
14[[15]] Nos convertiste en fábula de los gentiles, y recibimos de los pueblos meneos de cabeza.
15[[16]] Todo el día tengo ante los ojos mi ignominia, y la confusión cubre mi rostro,
16[[17]] a los gritos del que me insulta y envilece, a la vista del enemigo, ávido de venganza.
17[[18]] Todo esto ha venido sobre nosotros, mas no nos hemos olvidado de Ti, ni hemos quebrantado el pacto hecho contigo.
18[[19]] No volvió atrás nuestro corazón, ni nuestro paso se apartó de tu camino,
19[[20]] cuando nos aplastaste en un lugar de chacales y nos cubriste con sombras de muerte.
20[[21]] Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios, extendiendo nuestras manos a un Dios extraño,
21[[22]] ¿no lo habría averiguado Dios, Él, que conoce los secretos del corazón?
22[[23]] Mas por tu causa somos ahora carneados cada día, tenidos como ovejas de matadero.
23[[24]] Despierta, Señor. ¿Por qué duermes? Levántate; no nos deseches para siempre.
24[[25]] ¿Por qué ocultas tu rostro? ¿Te olvidas de nuestra miseria y de nuestra opresión?
25[[26]] Agobiada hasta el polvo está nuestra alma, y nuestro cuerpo pegado a la tierra.
26[[27]] ¡Levántate en nuestro auxilio, líbranos por tu piedad!