Salmos 31
Straubinger2014 ›1Salmo 30 (31) Al maestro de coro. Salmo de David . [[2]] En Ti, Yahvé, me refugio; no quede yo nunca confundido; sálvame con tu justicia.
2[[3]] Inclina a mí tu oído, apresúrate a librarme. Sé para mí la roca de seguridad, la fortaleza donde me salves.
3[[4]] Porque Tú eres mi peña y mi baluarte, y por la gloria de tu nombre, cuidarás de mí y me conducirás.
4[[5]] Tú me sacarás de la red. que ocultamente me tendieron, porque eres mi protector.
5[[6]] En tus manos encomiendo mi espíritu. ¡Tú me redimirás, oh Yahvé, Dios fiel!
6[[7]] Aborreces a los que dan culto a vanos ídolos, mas yo pongo mi confianza en Yahvé.
7[[8]] Rebosaré de gozo y alegría por tu compasión; pues Tú ves mi miseria, y has socorrido a mi alma en sus angustias;
8[[9]] nunca me entregaste en manos del enemigo, sino que afianzaste mis pies en lugar espacioso.
9[[10]] Ten piedad de mí, Yahvé, porque estoy conturbado; mis ojos decaen de tristeza, mi alma y mi cuerpo desfallecen juntamente.
10[[11]] Porque mi vida se va acabando entre dolores y mis años entre gemidos. Mi vigor ha flaqueado en la aflicción, y se han debilitado mis huesos.
11[[12]] He venido a ser objeto de oprobio para todos mis enemigos, de burla para mis vecinos y de horror para mis amigos: los que me encuentran por la calle se apartan de mí;
12[[13]] como si hubiera muerto, se ha borrado mi recuerdo de sus corazones; he llegado a ser como una vasija rota.
13[[14]] Oigo el hablar malévolo de muchos, y esparcir el espanto en torno mío. Mientras a una se conjuran contra mí, han pensado en quitarme la vida.
14[[15]] Pero yo confío en Ti, Yahvé; digo: “Tú eres mi Dios.”
15[[16]] Mi destino está en tu mano; sácame del poder de mis enemigos y de mis perseguidores.
16[[17]] Muestra a tu siervo tu rostro sereno; sálvame por tu misericordia.
17[[18]] Oh Yahvé, no tenga yo que avergonzarme por haberte invocado; avergonzados queden los impíos y reducidos al silencio del abismo.
18[[19]] Enmudezcan esos labios mentirosos que, con soberbia y menosprecio, hablan inicuamente contra el justo.
19[[20]] ¡Oh cuán grande, Señor, es la bondad que reservas para los que te temen, y concedes a quienquiera recurre a Ti delante de los hombres!
20[[21]] Tú proteges a cada uno con tu propio rostro, frente a la conspiración de los hombres; en tu tienda los escondes del azote de las lenguas.
21[[22]] Bendito sea Yahvé, porque en ciudad fuerte ha mostrado su admirable misericordia para conmigo.
22[[23]] Verdad que yo, en mi perturbación, llegué a decir: “Separado estoy de tu vista”; mas Tú oíste la voz de mi súplica cuando grité hacia Ti.
23[[24]] Amad a Yahvé, todos sus santos, pues Yahvé protege a los fieles, mientras retribuye plenamente a los que obran con soberbia.
24[[25]] ¡Animaos y confortad vuestro corazón, todos los que esperáis en Yahvé!