Salmos 22
Straubinger2014 ›1Salmo 21 (22) Al maestro de coro. Por el pronto socorro. Salmo de David . [[2]] Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Los gritos de mis pecados alejan de mí el socorro.
2[[3]] Dios mío, clamo de día, y no respondes; de noche también, y no te cuidas de mí.
3[[4]] Y Tú, sin embargo, estás en tu santa morada, ¡oh gloria de Israel!
4[[5]] En Ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los libraste.
5[[6]] A Ti clamaron, y fueron salvados; en Ti confiaron, y no quedaron confundidos.
6[[7]] Pero es que yo soy gusano, y no hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
7[[8]] Cuantos me ven se mofan de mí, tuercen los labios y menean la cabeza:
8[[9]] “Confió en Yahvé: que Él lo salve; líbrelo, ya que en Él se complace.”
9[[10]] Sí, Tú eres mi sostén desde el seno materno, mi refugio desde los pechos de mi madre.
10[[11]] A Ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.
11[[12]] No estés lejos de mí, porque la tribulación está cerca, porque no hay quien socorra.
12[[13]] Me veo rodeado de muchos toros; los fuertes de Basan me cercan;
13[[14]] abren contra mí sus bocas, cual león rapaz y rugiente.
14[[15]] Soy como agua derramada, todos mis huesos se han descoyuntado; mi corazón, como cera, se diluye en mis entrañas.
15[[16]] Mi garganta se ha secado como una teja; mi lengua se pega a mi paladar, me has reducido al polvo de la muerte.
16[[17]] Porque me han rodeado muchos perros: una caterva de malvados me encierra; han perforado mis manos y mis pies;
17[[18]] puedo contar todos mis huesos. Entretanto, ellos miran, y al verme se alegran.
18[[19]] Se reparten mis vestidos, y sobre mi túnica echan suertes.
19[[20]] Mas Tú, Yahvé, no estés lejos de mí; sostén mío, apresúrate a socorrerme.
20[[21]] Libra mi alma de la espada, mi vida del poder del perro.
21[[22]] Sálvame de la boca del león; de entre las astas de los bisontes escúchame.
22[[23]] Anunciaré tu Nombre a mis hermanos, y proclamaré tu alabanza en medio de la asamblea.
23[[24]] Los que teméis a Yahvé alabadle, glorificadle, vosotros todos, linaje de Israel.
24[[25]] Pues no despreció ni desatendió la miseria del miserable; no escondió de él su rostro, y cuando imploró su auxilio, le escuchó.
25[[26]] Para Ti será mi alabanza en la gran asamblea, cumpliré mis votos en presencia de los que te temen.
26[[27]] Los pobres comerán y se hartarán, alabarán a Yahvé los que le buscan. Sus corazones vivirán para siempre.
27[[28]] Recordándolo, volverán a Yahvé todos los confines de la tierra; y todas las naciones de los gentiles se postrarán ante su faz.
28[[29]] Porque de Yahvé es el reino, y Él mismo gobernará a las naciones.
29[[30]] A Él solo adorarán todos los que duermen bajo la tierra; ante Él se encorvará todo el que desciende al polvo, y no tiene ya vida en sí.
30[[31]] Mi descendencia le servirá a Él y hablará de Yahvé a la edad venidera.
31[[32]] Anunciará su justicia a un pueblo que ha de nacer: “Estas cosas ha hecho Yahvé.”