Salmos 147
Straubinger2014 ›1Salmo 146 (147:1–11) ¡Aleluya! Alabad a Yahvé porque es bueno; salmodiad al Dios nuestro porque es amable; bien le está a Él la alabanza.
2Es Yahvé quien reconstruye a Jerusalén, y congrega a los dispersos de Israel;
3Él quien sana a los de corazón llagado, y venda sus heridas;
4Él quien fija el número de las estrellas, y a cada una llama por su nombre.
5Grande es nuestro Señor, poderoso en fuerza; y su sabiduría no tiene medida.
6Yahvé levanta a los humildes, y abaja hasta la tierra a los impíos.
7Ensalzad a Yahvé con acciones de gracias, cantad al son de la cítara salmos a nuestro Dios,
8que cubre el cielo de nubes, y prepara la lluvia para la tierra; que en los montes hace brotar hierba, y plantas para servir al hombre;
9que da su alimento a los ganados, y a las crías de los cuervos que pían.
10Él no se deleita en el vigor del caballo, ni le agradan los músculos del hombre.
11La complacencia de Yahvé está en los que le temen, los que se fían en su bondad.
12Salmo 147 Da gloria a Yahvé, oh Jerusalén; [[1]] alaba, oh Sión, a tu Dios.
13[[2]] Porque Él ha asegurado los cerrojos de tus puertas; ha bendecido tus hijos dentro de ti.
14[[3]] Él ha puesto paz en tus fronteras, y te alimenta de la flor del trigo.
15[[4]] Él manda sus órdenes a la tierra; su palabra corre veloz.
16[[5]] Él derrama la nieve como copos de lana; esparce como ceniza la escarcha.
17[[6]] Él echa su hielo como bocados de pan; ¿quién resistiría su frío?
18[[7]] Él envía su palabra y los derrite; hace soplar el viento, y las aguas corren.
19[[8]] Él dio a conocer su palabra a Jacob; sus estatutos y sus mandatos a Israel.
20[[9]] No hizo tal con ninguno de los otros pueblos; a ellos no les manifestó sus disposiciones. ¡Aleluya!