Eclesiástico (Sirácide) 36
Straubinger2014 ›1Oh, Dios de todas las cosas, ten compasión de nosotros; vuelve hacia nosotros tus ojos, y muéstranos la luz de tus misericordias.
2Infunde tu temor en las naciones, que no han pensado en buscarte; para que entiendan que no hay otro Dios sino Tú, y pregonen tus maravillas.
3Alza tu brazo contra las naciones extrañas, para que experimenten tu poder.
4Porque así como a vista de sus ojos demostraste en nosotros tu santidad; así también a nuestra vista mostrarás en ellas tu grandeza;
5a fin de que conozcan, como nosotros hemos conocido, que no hay otro Dios fuera de Ti, oh Señor.
6Renueva los prodigios, y haz nuevas maravillas.
7Glorifica tu mano, y tu brazo derecho.
8Despierta la cólera, y derrama la ira.
9Destruye al adversario, y abate al enemigo.
10Acelera el tiempo, no te olvides del fin; para que sean celebradas tus maravillas.
11Devorados sean por el fuego de la ira aquellos que escapan; y hallen su perdición los que tanto maltratan a tu pueblo.
12Quebranta las cabezas de los príncipes enemigos, los cuales dicen: “No hay otro fuera de nosotros.”
13Reúne todas las tribus de Jacob; para que conozcan que no hay más Dios que Tú, y publiquen tu grandeza, y sean herencia tuya, como lo fueron desde el principio.
14Apiádate de tu pueblo que lleva tu nombre, y de Israel a quien has tratado como a primogénito tuyo.
15Apiádate de Jerusalén, ciudad que has santificado, ciudad de tu reposo.
16Llena a Sión de tus palabras inefables, y a tu pueblo de tu gloria.
17Declárate a favor de aquellos que desde el principio son creaturas tuyas y verifica las predicciones que anunciaron en tu nombre los antiguos profetas.
18Remunera a los que esperan en Ti, para que se vea la veracidad de tus profetas; y oye las oraciones de tus siervos,
19según la bendición que dio Aarón a tu pueblo, y enderézanos por el sendero de la justicia. Sepan los moradores todos de la tierra, que Tú eres el Dios que dispone los siglos.
20El vientre recibe toda suerte de manjares; pero hay un manjar que es mejor que otro.
21El paladar distingue el plato de caza; así el corazón discreto las palabras falsas.
22El corazón depravado ocasionará dolores; mas el hombre sabio se le opondrá.
23La mujer tomará por marido a cualquier varón; mas entre las doncellas una es mejor que otra.
24Las gracias de la mujer bañan de alegría el rostro de su marido, y producen en él un afecto superior a todos los deseos del hombre.
25Si su lengua habla palabras saludables, de blandura y de compasión, el marido de esta mujer tendrá una ventaja que no es común entre los hombres.
26Quien posee una buena esposa, comienza a formar un patrimonio, tiene una ayuda semejante a él, y una columna de apoyo.
27Donde no hay cerca, la heredad será saqueada; donde no hay mujer, gime el hombre en la pobreza.
28¿Quién se fía de aquel que no tiene nido, y que se echa para dormir donde le sorprende la oscuridad de la noche, y es como un ladrón muy listo que salta de una ciudad a otra?