Eclesiastés 7
Straubinger2014 ›1Más vale la buena reputación que preciosos ungüentos, y más el día de la muerte que el del nacimiento.
2Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del festín; pues aquélla recuerda el fin de todos los hombres, y el viviente se pone a reflexionar.
3Mejor es el pesar que la risa, pues la tristeza del rostro es medicina para el corazón.
4El corazón de los sabios está en la casa del luto, y el de los necios en la casa del placer.
5Más vale oír la reprensión del sabio, que escuchar el cantar de los necios;
6porque como el crepitar de los espinos debajo de la olla, así es la risa de los necios. Y también esto es vanidad.
7Porque la vejación conturba al sabio, y las dádivas corrompen el corazón.
8Mejor es el fin de una cosa que sus comienzos; y vale más el hombre sufrido que el arrogante.
9No seas ligero en airarte; la ira reside en el seno de los insensatos.
10No preguntes: “¿Por qué los tiempos antiguos fueron mejores que éstos?”, porque no es sabiduría el preguntarlo.
11Cosa buena es la sabiduría con bienes materiales, y de gran provecho para los que ven el sol.
12Escudo es la sabiduría, y escudo es el dinero, pero el conocimiento de la sabiduría tiene la ventaja de dar vida a su poseedor.
13Considera la obra de Dios: ¿Quién podrá enderezar lo que Él encorvó?
14En el día de la prosperidad goza de la prosperidad, y en el día de la adversidad ten presente que Dios hizo al uno como al otro, a fin de que el hombre nada sepa de lo que ha de venir después de Él.
15Todo lo he visto en los días de mi vanidad: al justo, que perece en medio de su justicia, y al malvado, que vive largo tiempo en medio de sus iniquidades.
16No quieras ser demasiado justo, ni demasiado sabio. ¿Por qué quieres perderte?
17No hagas mucho mal, ni seas insensato. ¿Por qué quieres morir antes de tiempo?
18Bueno es retener lo uno, sin dejar de tu mano lo otro; porque quien teme a Dios, evita todos esos (excesos) .
19La sabiduría da al sabio más fuerzas que diez poderosos que hay en la ciudad.
20Porque no hay sobre la tierra hombre justo que obre bien y no peque nunca.
21No prestes atención a todas las palabras que se dicen, no sea que oigas a tu siervo hablar mal de ti.
22Pues bien sabe tu conciencia que también tú muchas veces has murmurado de otros.
23He probado todo esto por medio de la sabiduría. Me dije “Quiero ser sabio”, mas la (sabiduría) está lejos de mí.
24Lo que se queda lejos y es más profundo, ¿quién podrá alcanzarlo?
25Apliqué mi corazón para conocer, investigar y buscar la sabiduría y la razón de ser (de las cosas) , y para conocer la maldad de la insensatez, la necedad y la locura,
26y hallé que más amarga que la muerte es aquella mujer cuyo corazón es lazo y red, y cuyas manos son cadenas. Quien agrada a Dios, escapa de ella, pero el pecador quedará preso en sus lazos.
27He aquí lo que hallé, dice el Predicador, contemplando una cosa tras otra para averiguar sus razones,
28las cuales busca todavía mi alma, sin poder encontrarlas. Entre mil hallé un hombre, pero no una mujer entre otras tantas mujeres.
29Pero esto hallé; nótalo bien: Dios creó al hombre recto; mas ellos se entregaron a muchos vanos pensamientos.