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Salmos 88

Santa Biblia Martín Nieto

1Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para cantar. Maskil de Hemán, el ezrajita.

2Señor, Dios, salvador mío, día y noche te estoy llamando a gritos;

3escucha mi plegaria, atiende a mi gemido,

4pues mi vida está llena de desgracias y estoy al borde del abismo;

5ya me cuentan entre los moribundos, soy un hombre acabado;

6me han recluido entre los muertos, como los que cayeron y yacen en la tumba, de los que no te acuerdas más, que están dejados de tu mano.

7Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en la profundidad y en las tinieblas del abismo;

8has descargado tu ira contra mí, me has hundido bajo el peso de tus olas;

9has alejado de mí a mis compañeros, has hecho que al verme se horroricen de mí: me encuentro encerrado y sin salida,

10tengo los ojos consumidos de aflicción. Te estoy llamando, Señor, constantemente, con las manos alzadas hacia ti.

11¿Harás, acaso, milagros por los muertos, se levantarán las sombras para alabarte?,

12¿se hablará en la tumba de tu misericordia y en el abismo de tu fidelidad?,

13¿se conocerán en las tinieblas tus milagros y en el país del olvido tu justicia?

14Pero yo, Señor, te pido a gritos que me ayudes, por la mañana te estoy ya suplicando:

15¿por qué me rechazas, Señor, y me ocultas tu rostro?

16Desde mi infancia soy un desgraciado, al borde de la muerte; he soportado tus terrores y ya no puedo más.

17Tus iras han pasado sobre mí y tus espantos me han aniquilado;

18me envuelven como las aguas sin cesar, se aprietan contra mí todos a una.

19Alejaste de mí a mis amigos y compañeros, ahora mi compañía es sólo la tiniebla.

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