Salmos 139
Santa Biblia Martín Nieto ›1Al maestro de coro. Salmo de David
2sabes cuándo me acuesto y cuándo me levanto, desde lejos te das cuenta de mis pensamientos;
3tú ves mi caminar y mi descanso, te son familiares todos mis caminos;
4no está todavía la palabra en mi lengua y ya, Señor, tú la conoces por entero.
5Tú me envuelves por detrás y por delante, y tienes puesta tu mano sobre mí.
6Tu sabiduría es un misterio para mí, es tan sublime que no puedo comprenderla.
7¿A dónde podría ir lejos de tu espíritu, a dónde podría huir lejos de tu presencia?
8Si subo hasta los cielos, allí te encuentras tú; si bajo a los abismos, allí estás presente;
9si vuelo hasta el origen de la aurora, si me voy a lo último del mar,
10también allí tu mano me retiene y tu diestra me agarra.
11Si digo: "Las tinieblas me envuelven y la luz se ha hecho noche en torno a mí",
12tampoco las tinieblas son tinieblas para ti, ante ti la noche brilla como el día.
13Porque tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el vientre de mi madre.
14Confieso que soy una obra prodigiosa, pues todas tus obras son maravillosas; de ello estoy bien convencido.
15Mis huesos no se te ocultaban cuando yo era formado en el secreto, tejido en lo profundo de la tierra;
16tú me veías cuando era tan sólo un embrión, todos mis días estaban escritos en tu libro, mis días estaban escritos y contados antes de que ninguno de ellos existiera.
17Oh Dios, ¡qué difíciles son para mí tus pensamientos, qué grande es el número de ellos!
18Si los cuento, son más numerosos que la arena; si logro terminar, aún estoy contigo.
19Oh Dios, ¡ojalá mataras a los criminales; aleja de mí a los asesinos!
20Ellos dicen de ti cosas inicuas, pero en vano se levantan contra ti.
21Oh Señor, ¿no odio a los que te odian?, ¿no aborrezco a los que se rebelan contra ti?
22Los odio con un odio implacable y son mis propios enemigos.
23Examíname, Señor, y reconoce mi interior, explórame y conoce mis pensamientos;
24mira si voy por mal camino y guíame por el camino eterno.