Salmos 119
Santa Biblia Martín Nieto ›1Dichosos aquellos cuya conducta es intachable, los que caminan en la ley del Señor;
2dichosos los que guardan sus decretos, los que lo buscan de todo corazón;
3los que no cometen ningún crimen, los que siguen sus caminos.
4Tú has promulgado tus preceptos para que sean estrictamente cumplidos;
5ojalá sea firme mi conducta en guardar tus decretos;
6entonces no tendré vergüenza alguna en mirar a todos tus mandamientos.
7Te daré gracias con un corazón recto, instruido por tus sentencias justas.
8Yo voy a guardar tus mandamientos, no me abandones tú del todo.
9¿Cómo un joven podrá tener una conducta pura? Guardando tu palabra.
10Yo te busco de todo corazón, no dejes que me aparte de tus mandamientos;
11dentro de mi corazón conservo tus órdenes para no pecar nunca contra ti.
12Bendito seas, Señor, enséñame tus decretos;
13mis labios han contado todas las sentencias de tu boca;
14yo encuentro la alegría en cumplir tus decretos más que en todas las riquezas;
15quiero meditar en tus preceptos y tener los ojos fijos en tus sendas;
16en tus decretos encuentro mis delicias, no olvido tu palabra.
17Haz bien a tu siervo para que viva y guarde tu palabra;
18abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley;
19soy un caminante por el mundo: no me ocultes tus mandamientos;
20amo con pasión tus sentencias de cualquier momento.
21Tú amenazas al maldito soberbio, que se desvía de tus mandamientos;
22líbrame del insulto y del desprecio, pues guardo tus decretos;
23aunque los jefes se reúnan y deliberen contra mí, tu siervo medita en tus decretos;
24tus decretos hacen mis delicias, ellos son mis consejeros.
25Aquí me tienes en el polvo hundido: reanímame conforme a tu palabra.
26Te he contado mis andanzas y tú me has escuchado: enséñame tus decretos;
27señálame el camino de tus mandamientos y yo meditaré en tus maravillas.
28Yo me deshago en lágrimas de pena; sosténme conforme a tu palabra.
29Aleja de mí el camino de la mentira y dame la gracia de tu ley;
30he elegido el camino de la verdad y he preferido tus sentencias.
31Me he apegado a tus órdenes, que no quede defraudado, Señor;
32corro por el camino de tus mandamientos, pues tú me agrandas el espíritu.
33Enséñame, Señor, el camino de tus decretos, pues quiero seguirlo hasta el final;
34dame inteligencia para cumplir tu ley y yo la guardaré de todo corazón;
35llévame por el camino de tus mandamientos, pues en él encuentro mi felicidad;
36inclina mi corazón hacia tus órdenes y no hacia la ganancia;
37aparta mis ojos de mirar vanidades y hazme vivir en tu camino.
38Mantén a tu siervo la promesa que nos obliga a serte fieles.
39Líbrame del oprobio que me espanta, pues tus sentencias son buenas;
40mira cómo amo tus preceptos, haz que viva conforme a tu justicia.
41Llegue hasta mí tu amor, Señor, tu salvación conforme a tu justicia;
42así responderé a los que me insultan, porque confío en tu palabra;
43no quites de mi boca la palabra de verdad, pues yo confío en tus sentencias;
44cumpliré tu ley constantemente, por siempre jamás;
45así caminaré a mis anchas, porque busco tus preceptos;
46hablaré de tus órdenes delante de los reyes y no tendré vergüenza;
47tus mandamientos son mi felicidad, los amo con pasión;
48tiendo mis manos hacia tus mandamientos y medito en tus decretos.
49Recuerda la palabra que me diste, en la que hiciste que pusiera mi esperanza;
50esto ha sido mi consuelo en la miseria: tu promesa.
51Los orgullosos se han burlado bien de mí, pero yo no me he apartado de tu ley.
52Me acuerdo de tus sentencias de otro tiempo, ellas son mi consuelo.
53Me lleno de indignación ante los malhechores, que abandonan tu ley;
54tus decretos son el objeto de mi canto en mi mansión de peregrino;
55por la noche, Señor, me acuerdo de tu nombre, para guardar tu ley;
56ésta es mi tarea: observar tus preceptos.
57He dicho, Señor, que ésta es mi suerte: guardar tus palabras.
58Yo te imploro de todo corazón; ten compasión de mí conforme a tu promesa.
59Examino mi conducta y dirijo hacia tus órdenes mis pasos;
60me doy prisa y no pierdo un instante en guardar tus mandamientos;
61las redes de los malhechores me han aprisionado, pero yo no he olvidado tu ley;
62me levanto a media noche a darte gracias por tus sentencias justas;
63soy amigo de todos tus amigos, que guardan tus preceptos;
64la tierra está llena de tu amor; haz que aprenda tus decretos.
65Tú has sido muy bueno con tu siervo, Señor, conforme a tu palabra;
66enséñame el buen sentido y el saber, pues yo tengo fe en tus mandamientos;
67antes de que me humillaras andaba extraviado, pero ahora guardo tu palabra;
68tú eres bueno y bienhechor, haz que aprenda tus decretos;
69los orgullosos me acusan falsamente, yo guardo tus preceptos con todo el corazón;
70tienen el corazón embrutecido, pero yo me deleito en tu ley;
71fue un gran bien para mí ser humillado, para aprender tus decretos;
72la ley de tu boca es para mí mejor que millones de oro y plata.
73Tus manos me han hecho y me han formado; instrúyeme y aprenderé tus mandamientos.
74Tus fieles al verme se llenan de alegría, porque yo espero en el Señor.
75Yo sé, Señor, que son justas tus sentencias y que me has humillado con razón;
76que tu amor me consuele, conforme a la promesa que me hiciste;
77que me alcance tu compasión y viviré, porque tu ley hace mis delicias;
78humilla a los soberbios que sin razón me oprimen; yo medito en tus preceptos;
79que vuelvan conmigo tus leales, los que conocen tus órdenes;
80que yo cumpla perfectamente tus decretos para no tener que avergonzarme.
81Mi alma se deshace deseando que me salves, yo espero en tu palabra;
82mis ojos se deshacen deseando tu promesa; ¿cuándo me vas a consolar?
83Soy como un pellejo puesto al humo, pero no he olvidado tus decretos.
84¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿Cuándo harás justicia con los que me persiguen?
85Los soberbios me han cavado fosas, en contra de tu ley;
86todos tus mandamientos son verdad; me persiguen sin razón: ¡ayúdame!;
87por poco no me han extirpado de la tierra, pero yo no he abandonado tus preceptos;
88según tu amor dame la vida, y yo guardaré los decretos de tu boca.
89Tu palabra, Señor, permanece eternamente, más estable que los mismos cielos;
90tu lealtad perdura por todas las edades, tú fijaste la tierra y ahí está;
91según tus decisiones, todo subsiste hoy, pues todas las cosas están a tu servicio.
92Si tu ley no hubiera hecho mis delicias, yo hubiera perecido en la miseria;
93jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has vuelto a dar la vida;
94tuyo soy, sálvame, pues busco tus preceptos;
95los malvados me acechan y buscan mi ruina, pero yo sigo atento a tus decretos;
96he visto el fin de toda perfección: tus mandamientos son infinitamente amplios.
97Cuánto amo tu ley: todo el día estoy pensando en ella;
98tu mandamiento me hace más sabio que mis enemigos, y siempre está conmigo;
99soy más listo que todos mis maestros, porque medito en tus decretos;
100soy más sabio que todos los ancianos, pues guardo tus preceptos;
101he apartado mi pie de todo mal camino con el fin de guardar tu palabra;
102no me he apartado nunca de tus decisiones, pues tú me has instruido;
103qué dulce a mi paladar es tu promesa: mucho más que la miel para mi boca;
104gracias a tus preceptos soy inteligente, por eso odio todo camino de mentira.
105Tu palabra es una luz para mis pies, y una antorcha para mi camino;
106he jurado, y cumpliré mi juramento: cumplir tus justas decisiones;
107estoy, Señor, muy humillado; haz que siga viviendo conforme a tu palabra;
108acepta, Señor, las ofrendas de mis labios, haz que aprenda tus sentencias;
109estoy en peligro cada instante, pero no olvido tu ley;
110aunque los malvados me tiendan una trampa, yo no me desvío de tus preceptos;
111lo mío serán siempre tus órdenes, pues ellas son la alegría de mi corazón;
112yo cumplo de corazón todos tus decretos, los cumplo siempre y con toda exactitud.
113Odio a los hipócritas y amo tu ley;
114tú eres mi protector y mi escudo, yo espero en tu palabra;
115alejaos de mí todos los malvados, pues quiero cumplir los mandamientos de mi Dios;
116sosténme conforme a tu promesa y viviré, no me decepciones;
117sé tú mi apoyo y seré salvo, no perderé nunca de vista tus decretos;
118tú rechazas a los que descartan tus decretos, sus pensamientos no son más que mentira;
119tienes por escoria a todos los malvados, por eso amo tus decretos;
120ante ti se estremece mi cuerpo de terror, tengo miedo de tus decisiones.
121Yo he practicado el derecho y la justicia, no me dejes en manos de mis opresores;
122sal tú garante de mi bienestar, que los orgullosos no me opriman;
123mis ojos se deshacen deseando que me salves, esperando tu promesa de justicia;
124trata a tu siervo con arreglo a tu amor, haz que aprenda tus decretos;
125yo soy tu siervo, dame inteligencia para que aprenda tus decretos.
126Señor, ya es hora de actuar: se ha violado tu ley;
127por eso amo yo tus mandamientos, más que el oro fino;
128por eso encuentro justos todos tus preceptos y odio el camino de la falsedad.
129Tus decretos son maravillosos, por eso yo los guardo;
130la explicación de tus palabras ilumina la inteligencia a la gente simple;
131yo suspiro con la boca abierta, pues estoy ansioso de tus mandamientos.
132Ven conmigo y ten piedad de mí, como haces en justicia con los que te aman;
133afirma mis pasos conforme a tu promesa, y no dejes que me domine ninguna iniquidad;
134líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré tus preceptos;
135ilumina tu rostro sobre este siervo tuyo y haz que aprenda tus preceptos;
136ríos de lágrimas caen de mis ojos porque tu ley no se observa.
137Tú eres justo, Señor, y justas tus sentencias;
138has dado tus órdenes en justicia y en equidad perfecta.
139Mi celo me consume cuando mis enemigos olvidan tu palabra.
140Tu promesa es a toda prueba, y tu siervo la ama.
141Aunque soy poca cosa y despreciable, no olvido tus preceptos.
142Tu justicia es la justicia definitiva, y tu ley es la verdad.
143Me aplasta la angustia y la opresión, pero tus mandamientos hacen mis delicias;
144tus decretos son la justicia definitiva, hazme inteligente y viviré.
145Te llamo con todo el corazón; respóndeme, Señor, pues quiero guardar todos tus decretos;
146yo te llamo; sálvame, y guardaré tus decretos.
147Me levanto al alba para pedirte ayuda, espero en tus palabras;
148antes de la hora ya abro yo mis ojos para meditar en tu promesa.
149Por tu amor, Señor, oye mi voz, y haz que viva conforme a tu justicia.
150Se acercan los que cruelmente me persiguen, los que están muy lejos de tu ley;
151pero tú estás cerca, Señor, y todos tus mandamientos son la verdad misma;
152desde hace mucho sé que tus decretos los has establecido para siempre.
153Mira mi miseria y sálvame, pues yo no me he olvidado de tu ley;
154defiende tú mi causa y líbrame, y haz que viva conforme a tu promesa;
155la salvación está lejos de los opresores, pues ellos no buscan tus decretos.
156Tu amor, Señor, es infinito, haz que viva conforme a tu justicia.
157Muchos son mis perseguidores y opresores, pues ellos no buscan tus decretos;
158no puedo soportar a los traidores, pues ellos no guardan tu palabra.
159Mira cómo amo tus preceptos, Señor; por tu amor, dame la vida.
160La esencia de tu palabra es la verdad, tus justas leyes son definitivas.
161Los poderosos me persiguen sin razón, pero mi corazón acata tu palabra.
162Yo me siento feliz con tu promesa, como el que encuentra un gran botín.
163Detesto y aborrezco la mentira, pero amo tu ley.
164Yo te alabo siete veces cada día porque tus justas leyes son definitivas.
165Grande es la paz de los amantes de tu ley, nada los puede hacer caer.
166Señor, yo espero que me salves, pues he puesto en práctica todos tus mandamientos;
167yo guardo todos tus decretos y los amo ardientemente;
168guardo tus preceptos y tus órdenes, tú conoces toda mi conducta.
169Que mi grito llegue hasta ti, Señor, por tu palabra dame inteligencia;
170que mi súplica llegue a tu presencia, líbrame conforme a tu palabra;
171que mis labios publiquen tu alabanza, pues tú me enseñas tus decretos;
172que mis labios canten tu promesa, pues todos tus mandamientos son la justicia misma.
173Que tu mano venga en mi socorro, pues he preferido tus preceptos;
174Señor, espero que me salves, pues tu ley hace mis delicias.
175Que yo pueda vivir para alabarte, que tu justicia me proteja.
176Ando errante como oveja perdida; búscame, pues no me he olvidado de tus mandamientos.